Premios Nobel por la Paz

Roma, ANSA

Roma se erigió ayer en símbolo de la paz con una solemne ceremonia que se celebró en el Capitolio y que abrió la segunda cumbre mundial de paz en la que participan los premios Nobel de la Paz, como Adolfo Pérez Esquivel y Mijail Gorbachov, que hicieron un llamado para poner fin al conflicto de Medio Oriente.

Al abrir la labor de la cumbre el alcalde de Roma Francesco Rutelli auspició que la ciudad eterna se convierta, en el año del Jubileo, en un lugar de diálogo para la justicia y la vida.

Los premios Nobel de la paz permanecerán en Roma hasta el lunes, cuando serán recibidos en audiencia por el Papa para discutir sobre Medio Oriente, la deuda de los países pobres, prensa y globalización y sobre una política de paz en las áreas en crisis.

A la cumbre asisten también representantes de Amnistía Internacional, Unicef, Médicos sin Fronteras y otros organismos que recibieron el prestigioso galardón. El primero que lanzó un llamado para detener el conflicto de Medio Oriente «a través del camino del compromiso y el comienzo de las tratativas» fue Mijail Gorbachov.

El ex líder del Kremlin recordó que «es necesario apelar a ambas partes para colaborar y ayudarlas a detener el conflicto», y advirtió que para llegar a una solución «no se debe buscar un culpable, sino una plataforma común. No hay vencedores y vencidos».

Por último, Gorbachov puso de relieve la delicada cuestión del desarme, que para él es una batalla «que se combate desde hace años, pero que aún dura», destacando que «hay al menos unos treinta países que actualmente tienen la posibilidad de crear armas nucleares».

El ex presidente polaco Lech Walesa estuvo totalmente de acuerdo con el ex presidente soviético y señaló: «Mijail me robó el discurso», pero indicó que «durante 40 años había combatido contra los predecesores de Gorbachov que siempre me ganaron y me mandaron a la cárcel y mataron a millares de personas».

Walesa subrayó que había visto «demasiados niños que experimentaron la guerra en su piel», recordando que había recibido el Nobel «por haber combatido a la Unión Soviética y a Gorbachov por haber aceptado dejarse ganar».

Según Walesa, «actualmente la paz es posible, basta quererla».

Durante el encuentro en el Capitolio se precisó que el objetivo de la cumbre era el de preparar nuevas reglas en las relaciones internacionales para lograr superar definitivamente los nacionalismos, que son obsoletos en un mundo real cada vez más dirigido hacia la globalización y a la integración de los mercados y de las culturas.

Al respecto, la Premio Nobel de Medicina italiana, Rita Levi Montalcini, que fue invitada a la cumbre junto al Premio Nobel de Física también italiano, Carlo Rubbia, dijo que actualmente «son demasiados los países afligidos por la pobreza y demasiados aquellos donde hay una gran distancia entre ricos y pobres».

Según Levi, por ese motivo «es necesario crear la posibilidad de financiar pequeños proyectos y abrir nuevas posibilidades para las mujeres».

El premio Nobel de Medicina añadió que «el mundo no puede y no debe asistir al trágico espectáculo de niños, mujeres y gente de cualquier edad que vagan sin comida y sin ayuda médica».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje