Represores de la ESMA en el banquillo
El primer juicio oral y público en Argentina por los delitos de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la dictadura militar (1976-83), comenzó ayer en Buenos Aires con el único imputado de la causa, el ex prefecto Héctor Antonio Febres sentado en el banquillo.
Febres, alias «Selva», está acusado en este juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Federal Cinco, por privación ilegal de la libertad agravada en cuatro casos, cuyas víctimas son Carlos Lordkipanidse, Carlos García, Josefa Prada de Olivieri y Alfredo Margari. En la ESMA fueron secuestradas alrededor de 5.000 personas, según los organismos defensores de los derechos humanos, y los «grupos de tareas» estaban integrados por represores como Alfredo Astiz, Adolfo Scilingo, Jorge Acosta y Jorge Perrén, entre otros, denunciados por su participación en crímenes de lesa humanidad.
El proceso que ayer comenzó, sin embargo, sólo tiene como acusado a Febres y se lo juzga nada más que por los cuatro casos ya mencionados.
El juicio contra Febres es el cuarto proceso en causas reabiertas después de la anulación, durante el gobierno actual de Néstor Kirchner, de las leyes «de impunidad» (Obediencia Debida y Punto Final) En los tres procesos anteriores fueron condenados el ex policía Julio Simón alias «turco Julián», el ex comisario de la policía de la provincia de Buenos Aires, Miguel Etchecolatz, y el ex capellán de esa misma institución, Christian Von Wernich. Ningún represor de la ESMA, hasta hoy, había sido juzgado en Argentina, aunque algunos de ellos, como Astiz, Sicilingo y el propio Febres, fueron condenados en otros países.
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