Un ejemplo de humanismo y dignidad
HACE UN TIEMPO me referí a que el presidente Lula se había entrevistado en la sede del gobierno en Brasilia con un grupo de recolectores de residuos, ocasión en que señaló que el Palacio del Planalto no solamente debía recibir a dignatarios, gobernantes, dirigentes políticos del país y del extranjero, sino que también tenía las puertas abiertas para quienes, como ellos, se ganaban la vida y atendían a sus familias con un trabajo sacrificado, ejercido con honradez y dignidad. Hoy voy a reseñar un episodio similar, pero de mayor envergadura, que sucedió a principios de este mes.
Palabras de Lula a los recicladores de residuos
Se trata del acto efectuado en Río de Janeiro por el cual el Banco Nacional de Desarrollo Social (Bndes) liberó recursos, o sea entregó una serie de préstamos para las cooperativas de clasificadores (catadores en portugués) de materiales reciclables y a las entidades que los agrupan, dotadas de alcance nacional. Estaban allí, para subrayar la importancia del acontecimiento: el directorio en pleno del Banco estatal, presidido por Luciano Coutinho; el gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral; varios ministros (Patrus Ananias, de Desarrollo Social y Combate al Hambre, así como Miguel Jorge, de Desarrollo, Industria y Comercio y Marcio Fontes, de Ciudades; diputados federales, prefeitos y Julio Lancelotti, coordinador de la Pastoral de la Calle; María das Graças Marçal y doña Geralda, dirigente de la Asociación de Clasificadores de papel, cartón y materiales reciclables de Belo Horizonte; Roberto Lauriano da Rocha, presidente de la Cooperativa de Reciclaje Unidos por el Medio Ambiente y también de la entidad nacional que reúne a los recicladores, junto a integrantes de cooperativas del mismo género. Lula los recibió con estas palabras: «Quiero agradecer a las cooperativas y a los compañeros clasificadores de residuos porque nos están dando una lección de vida. Ustedes están conquistando los primeros grados de construcción de una ciudadanía. Están trabajando honestamente y con sudor y sangre están llevando la comida para sus hijos». A los directivos del Banco les dijo: «Hoy es un día que debe calar bien hondo en la conciencia de los compañeros directores del Bndes, porque están escribiendo una página extraordinaria en la vida del país». Ese día se estaba firmando la concesión de 24 préstamos a dichas cooperativas, para que pudieran progresar en sus actividades, y quedaban otros 10 contratos para salir en los días siguientes, estando dadas las condiciones para que muchas otras cooperativas se integren en el futuro.
En ese diálogo abierto contó varias anécdotas, referidas a la discriminación contra pobres y negros que sufrió en carne propia años atrás en Río; a sus experiencias de niño, cuando vendía con su hermano tapioca, almendras y naranjas cerca de Guarujá; a los prefeitos que hacen tirarle agua helada a quienes duermen en la calle; y al ejemplo de su madre, que cuando un pordiosero llegaba a la casa, lo hacia entrar y le daba de comer.
Economía del reciclaje
El tema tiene un importante derivado económico y ecológico (aspecto que reaparece ahora en primer plano con la concesión del premio Nobel de la Paz a Al Gore). El reciclaje de estos materiales ahorra energía y reduce el uso de recursos naturales en beneficio del medio ambiente. El mercado de chatarra de aluminio asegura más del 50% del abastecimiento a la industria.(¿Recuerda alguno de los veteranos aquella excelente serial brasilera «La reina de la chatarra», A rainha da sucata?). A la vez genera 160 mil puestos de trabajo directos e indirectos, y aquí corresponde acotar que según decía el presidente del PT Ricardo Berzoini en reciente entrevista, en cinco años de gobierno Lula se generaron cerca de 10 millones de nuevos puestos de trabajo. Cada latita de aluminio reciclada economiza energía eléctrica equivalente a tres horas de funcionamiento de un aparato de TV. Debe tomarse en cuenta que las fábricas de aluminio consumen muchísima energía. El Brasil es líder mundial en esa actividad de reciclaje del aluminio, lo que le proporciona al país un ahorro de energía eléctrica equivalente al consumo del estado de Pará entero. Es desde ese ángulo que se debe valorizar el trabajo de los muchachos que recuperan el aluminio.
Una profesión de hecho y de derecho
La conclusión que extraía Lula se expresaba en estos términos: «Todos los obstáculos vamos a ir sacándolos de nuestro camino, porque yo quiero que al término de mi mandato ustedes sean reconocidos en el ámbito nacional como ejerciendo una profesión de verdad, de hecho y de derecho. Que nadie mire con desdén a una mujer o a un hombre que está en la calle recogiendo basura, como si estuviesen viendo a una persona menor, insignificante. Sino que los miren y vean en ustedes a brasileños y brasileñas que hicieron una opción de ganar su vida honestamente, a costa de su esfuerzo y de su trabajo».
De esta suerte su gobierno está cumpliendo con su principal objetivo en el plano humano, en lo cual el presidente insiste permanentemente, y que consiste en elevar la dignidad y la autoestima de sus 188 millones de habitantes. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad