ENTREVISTA: A CARLOS CERDA, JUEZ CHILENO

Aporte de Garzón a Justicia internacional ha sido enorme

Cerda negó asimismo la existencia en Chile de una persecución política contra la familia Pinochet, en una entrevista con la AFP, tras recibir el miércoles en Washington el premio de la Fundación Gruber para la justicia internacional, que compartió con la jueza argentina Carmen Argibay y la abogada peruana Mónica Feria.

– El premio le ha sido otorgado por su «valentía». ¿Cuáles fueron los momentos más ‘valientes’ de su carrera?

Cerda: A mí, personalmente, me cuesta bastante esto de haber sido valiente. Es un tema que he conversado muy poco, incluso con mi familia, el de diversos actos que pueden haber constituido riesgo para mi persona en aquellos años en que yo tenía investigaciones por violaciones a los derechos humanos, durante el régimen de Augusto Pinochet Ugarte.

Yo considero que cuando uno asume estas responsabilidades, es decir ser juez de la República, uno tiene que suponer que habrá momentos difíciles en la historia patria, en que uno tenga casos complejos que conllevan alguna clase de dificultades. Pues bien, para mí esa dificultad, nunca significó ni significa un riesgo de vida, un riesgo de integridad física, ni mucho menos. Será porque yo creo que, en realidad, soy un mero instrumento del único hacedor de justicia a lo mejor, y en ese sentido me siento protegido por un ángel de la guardia.

– ¿No le tembló la mano cuando firmó la semana pasada la orden de detención de la familia Pinochet?

C: Absolutamente para nada. La conciencia es el escudo de uno. Entonces, ese escudo es protector.

– La hija de Pinochet, Lucía, presentó a su familia como «presos políticos» ¿Qué opina de esa definición?

C: Prefiero no opinar sobre estos aspectos puntuales.

– La familia Pinochet también denunció una persecución política en su contra. ¿La hay?

C: Absolutamente ninguna. Eso es muy interesante que me lo diga. Es una imputación que daña a la democracia chilena el pensar que la jurisdicción, en este caso a través de este modesto juez, está actuando en consideración de algún impulso, iniciativa, presión de parte de la administración. Eso es absolutamente inexacto.

– Cuando habla de «administración», ¿quiere decir del Gobierno?

C: Del Gobierno o el legislativo. Ninguna presión de ningún sector porque nunca la habido sobre mi persona. Nunca. Yo soy presionado por mi propias debilidades, pero nada más, como todos los seres humanos (risas).

– Augusto Pinochet murió sin ser juzgado por la justicia chilena. ¿Qué posibilidades hay de que su familia lo sea ahora por malversación de fondos públicos a raíz de las cuentas secretas en el Banco Riggs en Estados Unidos?

C: Yo creo que es muy conveniente distinguir que la familia, como tal, como grupo humano, no es sujeto de derecho. Por lo tanto, no es posible siquiera pensar que la familia va a ser procesalmente perseguida. Las responsabilidades penales han sido son y serán individuales. Por lo tanto, no hay consideración alguna al parentesco ni a ninguna otra clase de circunstancia respecto de los imputados.

Si ocurre que un imputado es la señora Lucía Hiriart, por ejemplo, o alguno de los hijos, o algún ex secretario de él o colaborador, ha de responder ante el sistema porque el sistema no efectúa ninguna distinción y nosotros los jueces menos podemos realizarlas.

– ¿Este galardón recibido en Estados Unidos puede ser interpretado como un premio a la justicia chilena por su labor en los últimos años?

C: Yo quiero verlo en gran parte así, o sea que más que el individuo Carlos Cerda, aquí hay un reconocimiento a ‘un ser juez hoy en Chile’ con compromiso frente a la temática de los derechos fundamentales.

– ¿Piensa que la detención de Pinochet en Londres en 1998 ha sido un elemento determinante para la justicia chilena, que ha marcado un cambio?

C: Sí, definitivamente, porque el Chile de hasta entonces, hasta la detención de Pinochet en Londres, era un Chile inconsciente de un derecho internacional vinculante en este orden de cosas. A partir de entonces, se captó y lo empezó a aplicar la excelentísima Corte Suprema, a través de nuevos jueces de su Sala Penal, esto de que el derecho internacional relativo a los derechos humanos es vinculante, es obligatorio para los jueces de la República, como si fuese una ley interna.

– ¿Qué opinión tiene del juez español Baltasar Garzón? ¿Piensa que la detención que obtuvo de Pinochet en Londres ha sido positiva para Chile?

C: Tengo una gran admiración por él en todo su desempeño judicial. Yo estoy convencido que no sólo en ese caso, sino que en muchos otros, ha actuado en el sentido que el derecho exige. Creo que en ese sentido, el aporte que le ha hecho a la cultura jurídica internacional es enorme. *

 

Premio

La jueza Carmen Argibay, de la Corte Suprema de Argentina, y el juez chileno Carlos Cerda, reconocido por haber procesado al ex dictador Augusto Pinochet, recibieron en Washington un prestigioso premio jurídico internacional, y coincidieron en describir un panorama positivo de la situación de los derechos humanos en América del Sur tras el paso de las dictaduras militares.

El renovado respeto por las decisiones de la justicia «se harán carne» en las sociedades sudamericanas «si se sigue manteniendo el estado de derecho, sin abrir las puertas» a eventuales dictaduras, dijo Argibay a ANSA.

Argibay y Cerda, junto a la defensora peruana de derechos humanos Mónica Feria, recibieron en la capital estadounidense el premio de la Fundación Gruber por su labor jurídica y en defensa de las garantías individuales.

El galardón, entregado en la sede del Georgetown University Law Center, incluye también un premio de 500.000 dólares.

«Cada uno de los recipientes jugó un papel importante en la lucha por los principios democráticos frente a regímenes tiránicos, a menudo poniendo en riesgo su propia libertad y seguridad», destacó Peter Gruber, creador de la fundación.

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