Final de bandera verde: el SI superaba al No por 3,3%
En medio de gran expectativa política y con una importante participación ciudadana, se llevó a cabo ayer en Costa Rica el primer referéndum realizado en América Latina para consultar a la ciudadanía acerca de la aprobación de un TLC con EEUU.
EEUU no mantuvo silencio en esta contienda y tres días antes de la votación aclaró que si se rechazaba el TLC no habría nueva negociación y Costa Rica perdería cualquier acuerdo de acceso a los mercados del norte.
Los costarricenses acudieron ayer a las urnas para decidir, en el primer referendo de su historia, si su país adhiere o no al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos.
En las 4.932 mesas de votación instaladas en todo el país los costarricenses acudieron masivamente a depositar el sufragio, en una jornada marcada por la calma.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Luis Antonio Sobrado, afirmó que se superaron las expectativas en la asistencia de votantes, según dijo a televisoras locales.
Para que el resultado de este referéndum sea vinculante tiene que haber votado el 40% de los 2.654.627 de costarricenses mayores de 18 años con derecho a voto, según la legislación.
El presidente Oscar Arias, que votó a media mañana en medio de algunos gritos de los detractores del TLC, anunció que será magnánimo con los opositores,
«Yo tengo todavía dos años y medio para gobernar.
El rechazo del TLC me va a hacer más difícil las cosas que estoy haciendo, pero tampoco (será) imposible», indicó.
Los costarricenses no ocultaron su orgullo de participar por primera vez en un referendo, pese a que el tema del TLC ha polarizado al país.
«Vine a votar porque es un deber de ciudadano, nunca antes habíamos tenido la posibilidad de ser diputado por un día para decidir un asunto tan importante», dijo a la AFP Sergio Morales, de 45 años, quien emitió su voto en una escuela del barrio de Sabanilla, en San José.
Adolescentes con camisetas del «Sí» y del «No» se dedicaron a lo largo del día a orientar a los votantes hasta las mesas electorales, mientras otros repartieron refrescos y sandwiches a los fiscales de las mesas que vigilaron el proceso de votación.
«Aquí estoy desde las seis de la mañana y aquí me voy a quedar trabajando todo el día, hasta que se recoja el último voto en contra de ese TLC que nada beneficia a Costa Rica», afirmó una joven que dijo llamarse Ligia y que apoyaba el movimiento del «No», en una escuela del barrio Betania de la capital.
Con el referendo Costa Rica busca poner fin a una discusión que ha dividido a sus ciudadanos desde 2004, cuando fue firmado el tratado entre Centroamérica y Estados Unidos.
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