El rechazo al TLC en Costa Rica refleja rebelión de la clase media
Los votantes podrán elegir entre un «Sí», que implica ratificar el TLC; o un «No» que dejaría a Costa Rica fuera del acuerdo comercial con Estados Unidos en el que participan Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y República Dominicana. Para que el resultado sea vinculante deberá participar al menos 40% del electorado. De lo contrario el Congreso tendrá la última palabra.
Los sondeos más recientes -publicados esta semana- dan ventaja al «No».
Una encuesta de la empresa Univer para el diario La Nación publicada el miércoles da 55% al «No» contra 43% para el «Sí».
El rechazo de casi la mitad de los costarricenses al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, cuyo destino será decidido en reférendum hoy domingo, expresa «una rebelión de las clases medias, golpeadas por políticas hegémonicas de la derecha económica».
Para los politólogos Luis Guillermo Solís y Alberto Cortés, el movimiento contra el TLC gira en torno a las clases medias «que fueron las grandes beneficiadas con el Estado benefactor» que surgió a partir de la revolución de 1948, pero que posteriormente «se vieron perjudicadas con las políticas neoliberales».
Sin embargo, el dirigente del Movimiento Libertario, Mario Quirós, que apoya el TLC, advirtió que «esos análisis de clases sociales, que se alinean para un lado o para otro, no son válidos. El marxismo ya quedó atrás».
«Me parece que la votación será muy ajustada, cualquiera puede ganar, y el punto de discordia es el de los monopolios de seguros y de telecomunicaciones», señaló Quirós.
Para Quirós, las organizaciones sindicales del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE, monopolio estatal) y del sector público «han sabido explotar muy bien el tema, el peligro en que estarían los puestos de trabajo en telecomunicaciones» con la apertura.
Quirós negó que exista una rebelión de las clases medias contra un modelo impuesto por los sectores más ricos del país. «Yo conozco gente de clase media que está contra el tratado, y gente de clase media que está a favor».
Empero, Solís señaló que con la revolución del 48 los sectores más beneficiados fueron «la pequeña y mediana burguesía.
El sistema las benefició con el desarrollo de una educación pública de calidad, salud y servicios, pero eso luego comenzó a deteriorarse en función del desmantelamiento del Estado».
En 1948, el líder opositor José Figueres Ferrer se alzó en armas contra el gobierno que había realizado fraude en las elecciones.
Tras triunfar en la guerra civil, Figueres abolió el ejército y fundó la «segunda república» sobre la base de la justicia social, la estatización de los servicios públicos y mantuvo el seguro social de su adversario, el ex presidente Rafael Angel Calderón Guardia.
Según Solís, esos sectores perciben que el TLC terminaría de liquidar lo que queda de herencia de la revolución y por ello estarían contra el tratado.
Por su parte, Cortés señaló que los sectores medios «han logrado permear en los sectores populares, que también han puesto su cuota en la lucha contra el tratado».
«Del otro lado, en la acera del «sí» al TLC se ubican los sectores más ricos del país, los grandes exportadores e importadores, que tienen su base de apoyo en los sectores urbano marginales y la población de las zonas más pobres del país, es decir, los mismos que le dieron el triunfo al presidente Arias», agregó Solís. *
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