Uribe y las espinas
La senadora colombiana Piedad Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez vienen desplegando una intensa actividad a favor del intercambio humanitario de prisioneros entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano. Sus iniciativas son múltiples y a varias puntas. Los obstáculos en este camino han sido interpuestos por la negativa del presidente colombiano Alvaro Uribe a aspectos concretos del intercambio. También existe una tranca por parte del gobierno de EEUU, donde están presos y han sido víctimas de un juicio infame los guerrilleros Sonia y Simón Trinidad, que se trata de intercambiar por tres norteamericanos que efectuaban operaciones de espionaje contra las FARC y fueron capturados tras ser derribado su avión en las selvas de Caquetá.
Designada como facilitadora del diálogo por el presidente Uribe, la senadora liberal colombiana Piedad Córdoba se entrevistó en Washington con la presidenta el Congreso, Nancy Pelosi, y varios congresistas. En conferencia de prensa informó que la reunión entre el presidente Chávez y un representante de las FARC, prevista inicialmente para el 8 de octubre, se había pospuesto a fin de evaluar algunas propuestas jurídicas en torno a un eventual intercambio entre los guerrilleros Ricardo Palmera (Simón Trinidad) y Anayibe Rojas Valderrama (Sonia), presos en EEUU, y los tres estadounidenses rehenes de la guerrilla: Keith Stansell, Mark Gonsalves y Thomas Howes. Anunció que antes de materializarse dicho encuentro, espera sostener dos reuniones preparatorias, orientadas a llevar propuestas concretas a la mesa de negociación. El jueves viajó a Texas a reunirse con Sonia, está concertando otra visita para la semana entrante con Simón Trinidad y esperaba entrevistarse antes con la secretaria de Estado Condoleezza Rice. Dijo que «todas las reuniones y encuentros planteados tienen como fin generar una atmósfera de confianza en torno al canje humanitario».
Por su parte, el presidente Chávez se reunió esta semana en Miraflores con familiares de los tres rehenes norteamericanos, entre ellos varios niños, y otra vez con allegados a los prisioneros colombianos, incluida Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, en cuya liberación está empeñado el gobierno francés presidido por Nicolas Sarkozy. Precisamente, el jueves Chávez recibió durante tres horas al enviado del presidente francés, confirmándose el encuentro que ambos mandatarios sostendrán en noviembre en París para seguir impulsando el acuerdo humanitario. Chávez anunció el mismo jueves, en el curso de una actividad oficial, que se reunirá con su homólogo Uribe el 12 de octubre, sin proporcionar mayores detalles sobre la sede del encuentro.
Vimos por TV al presidente Uribe pronunciarse categóricamente contra la liberación de los guerrilleros presos en EEUU (aduciendo un pretexto banal), del mismo modo que rechazó de plano la propuesta del despeje militar de dos municipios para proceder al intercambio. Un abogado de los guerrilleros señaló que debía buscarse una forma de indulto por parte de las autoridades norteamericanas.
Los guerrilleros han sido objeto de un juicio infame en EEUU. En una nota que firma Iván Márquez como dirigente de las FARC se dan las siguientes informaciones al respecto: «El juez Roice Lamberth, quien acaba de permutar por 25 millones de dólares el castigo ejemplar que debió proferir contra la bananera estadounidense Chiquita Brands, financiadora de grupos paramilitares autores de espantosas masacres en Colombia, es el mismo que hace dos meses condenó al guerrillero Simón Trinidad mediante pruebas fraudulentas y presiones insólitas al jurado». A él, como a Sonia, se les negó el derecho a la defensa jurídica. El primer juez de la causa, Tom Hogan, debió dimitir al comprobarse que había autorizado a miembros de la Fiscalía a intentar inducir al jurado un fallo adverso contra Simón. Agrega la nota: «Todos los testigos llevados desde Bogotá a recitar falsedades contra ellos en las cortes del imperio, son agentes del ejército de Colombia, ‘sapos’ o informantes pagados por el Estado para que mientan. Y los mandan en oleadas de 20 y 30″. En esas condiciones se dictaron pesadas condenas contra ambos. Ello es también una forma de presionar por la liberación de los tres estadounidenses capturados. Así lo confirma el hecho de que el fiscal Ken Kohl ofreció una rebaja de pena a los guerrilleros a cambio de la liberación de los rehenes. Uribe se escuda diciendo que ahora la decisión está en manos de la justicia norteamericana.
Simón Trinidad es mantenido encadenado y aislado en una celda de 3 x 1,5 metros, y Sonia está recluida en un foso de castigo, en contraste con el trato digno prodigado a los tres norteamericanos. La nota citada reitera que «los espías estadounidenses fueron capturados legítimamente, involucrados en una acción de guerra en medio de un conflicto armado, cuando el avión en que se movilizaban fue derribado en las selvas del Caquetá. Los papeles de inteligencia incautados, en los que se señalan distancias exactas entre una estructura guerrillera y otra, testimonian esta aseveración».
A todo esto, la imagen de Uribe ha sufrido otro rudo golpe a raíz de la publicación de un libro escrito por una amante del máximo capo del narcotráfico Pablo Escobar, en el cual revela las íntimas conexiones de éste con el presidente de Colombia.
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad