Betancourt espera su liberación, dice desertora de las FARC

La política colombo francesa Ingrid Betancourt, secuestrada por la guerrilla de las FARC en 2002, sobrelleva su cautiverio haciendo cinturones, y en dos de ellos grabó el nombre de sus hijos para regalárselos personalmente, contó una desertora, hoy testigo protegido.

«Allá, ella (Betancourt) aprendió a hacer cinturones artesanales. Hizo dos, cada uno con el nombre de sus hijos y todavía los lleva. No pierde la esperanza de entregárselos», dijo a la AFP Lida Marcela, de 25 años de edad y 11 como guerrillera, que decidió desertar hace dos meses de las FARC.

La mujer contó que durante su larga militancia en las filas rebeldes fue cocinera, guardiana y confidente de Betancourt en su primer año de secuestro. Además, fue escolta del jefe militar ‘Mono Jojoy’ y responsable, como enfermera, de tratar a sus compañeros moribundos después de los combates.

«Cuando llegué a las FARC tenía 14 años y las manos ampolladas de tanto raspar coca», asegura la mujer desde un edificio en el centro de Bogotá, sede del Programa de Atención Humanitaria del Desmovilizado (PAHD) donde llegan los desertores desde diferentes partes del país.

«Estábamos en un campamento, en la zona de distensión, cuando el comandante Jojoy nos avisó que Ingrid Betancourt venía en camino y me encargó la misión de ser su ‘recepcionista’, es decir prepararle la comida a ella y a su compañera (Clara Rojas, fórmula vicepresidencial)», aseguró la mujer.

«Allá, aunque al principio lloraban mucho, ellas siempre comían bien. Yo les preguntaba que qué querían de desayuno o de almuerzo y ellas decidían. Ellas tenían comida aparte a la nuestra porque un secuestrado come mejor que un guerrillero, claro, si se porta bien y no intenta escapar», añadió. *

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