Hoy viven entre amenazas de muerte y la incertidumbre de otra oportunidad

Más de 2.600 guerrilleros colombianos desmovilizados

Según cifras del Programa de Atención Humanitaria al Desmovilizado (PAHD), en lo que va de 2007, 2.655 miembros de grupos ilegales se han desmovilizado. De ellos, 2.042 fueron hombres y el restante, mujeres. De esa cifra, 288 son menores de edad.

Durante todo lo que va del gobierno de Alvaro Uribe -desde agosto de 2002- han abandonado las filas 13.829 miembros de grupos armados ilegales. De ellos, el 57% militó en las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Otros 3.640 abandonaron grupos paramilitares de ultraderecha; 1.872 al guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN); y, el resto le dijeron adiós a grupos disidentes de éstos.

El programa gubernamental, adscrito al ministerio de Defensa, invita a los rebeldes a abandonar las filas con el eslogan «Más vale un desmovilizado vivo que un guerrillero muerto» y dentro de su estrategia está el ofrecer conciertos musicales en zonas de influencia rebelde cuyas letras invitan a la deserción.

Hasta la sede del PAHD, en pleno centro de la capital colombiana, llegan los desmovilizados a reclamar el subsidio que les otorga el gobierno -unos 50 dólares mensuales-.

Además, reciben alojamiento, comida y programas de recreación.

Una vez se compruebe su militancia en los grupos armados ilegales, y se obtengan todos los documentos de identidad requeridos, los desmovilizados pasan a una segunda etapa de reinserción, donde son capacitados y reciben un subsidio de hasta ocho millones de pesos (4.500 dólares) para emprender un negocio.

Pero el programa gubernamental es manejado por militares por lo que los desmovilizados reciben «invitaciones» a sostener entrevistas donde se les indaga por información sobre su vida en los grupos ilegales.

Lida Marcela, de 25 años, que se escapó hace dos meses junto a su novio, Jonathan, del frente Yarí de las FARC, dijo que en varias ocasiones ha sido invitada por el Ejército colombiano a estas entrevistas.

«Las entrevistas no son obligatorias. Eso se lo aclaran a uno. Lo que pasa es que uno viene a ver para qué es que lo quieren», dijo Lida a la AFP, consciente de que esta dependencia del Ministerio de Defensa, valora lo que sabe.

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