OPINION INTERNACIONAL

Crece la ola de izquierda: la gran victoria de Rafael Correa

LA VOTACIÓN de la Asamblea Constituyente en Ecuador el domingo 30 de setiembre consagró una rotunda victoria del Acuerdo País del presidente Rafael Correa, que superó con creces la mayoría absoluta de los 130 constituyentes. Significó a la vez un descalabro para el derechista Prian del magnate Alvaro Noboa. La Sociedad Patriótica de Lucio y Gilmar Gutiérrez aparece como segundo partido en la adhesión ciudadana. La elección muestra la consolidación de las fuerzas de izquierda en los gobiernos de América Latina, refrendada en el caso ecuatoriano por cuatro elecciones sucesivas en once meses. La participación fue masiva en comicios inobjetables, refrendados por observadores de la OEA, el Centro Carter y la Unión Europea.

 

El pueblo protagonista en cuatro etapas

Tenemos a la vista El Comercio de Guayaquil, con cifras y cuadros estadísticos hasta el 90% del conteo rápido. Le dan a Correa el 61,6% de la votación total, que según otras estimaciones alcanza a 62,2%. En cualquier caso tendría asegurados 80 de los 130 constituyentes, sobrepasando los cálculos más optimistas de sus propios seguidores, que le daban entre 76 y 79. El Prian se desfondó: llega a 6,7% y tendrá a lo sumo una decena de representantes, cuando Noboa había pronosticado 35. La Sociedad Patriótica es la segunda fuerza, con 7,1%. El Partido Social Cristiano (PSC) llega con 4,2%, el izquierdista Movimiento Popular Democrático (MPD) con 2%, el Partido Socialista-Frente Amplio con 1,1%, y un grupo denominado Red con 3%. La lista se completa hasta llegar a 26 partidos, los restantes con índices del orden del 1% o por debajo. Es interesante anotar cómo los viejos partidos se han hecho polvo. El cuadro político varió sustancialmente. Los votos en blanco sumaron 6,60% y los nulos 9,61%.

Como se recordará, se elegían 100 miembros por circunscripción provincial, 24 por circunscripción nacional y seis del exterior (diferenciados por América del Norte, América del Sur y Europa). Los residentes en el exterior fueron incorporados a texto expreso. Cada votante depositaba dos papeletas: una por circunscripción provincial, otra nacional.

Es la cuarta elección en once meses. Los dos turnos electorales para elegir presidente culminaron el 26 de noviembre de 2006 y Correa le ganó a Noboa (que había llegado a la cabeza en la primera vuelta) por 56,67% a 43,33%. Asumió el 15 de enero 2007 para el período hasta 2011, prometiendo empeñarse en una nueva Constitución para desterrar a «las mafias políticas» y «la larga y triste noche neoliberal». Tres meses después, el 15 de abril, el 82% de la ciudadanía aprueba en un referéndum la instalación de una Asamblea Constituyente, respondiendo a la propuesta del presidente. Todo este proceso y el de los meses posteriores estuvo signado por una durísima batalla con la oposición y con los medios de prensa al servicio de la oligarquía y el viejo régimen, en que Correa hizo gala de valentía y decisión para enfrentarse a toda clase de maniobras y trapisondas, diciéndole la verdad al pueblo, para culminar en la elección de la Constituyente el domingo pasado con una victoria rotunda.

 

Los próximos pasos

Un objetivo primordial es dotar de estabilidad al país (que ha visto cómo los tres antecesores de Correa ­Abdalá Bucaram, exiliado en Panamá, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez­ no pudieron completar su mandato) y modificar la estructura institucional y la orientación de la política económica. El presidente había prometido poner su cargo a disposición de la Constituyente, que sin duda lo ratificará. Le solicitará además la destitución o el pase a receso del Congreso unicameral, de mayoría opositora, dado que el movimiento de Correa no había presentado candidatos al mismo y se jugó entero a la carta de la Constituyente. Posiblemente sea reemplazado por una comisión designada por la propia Asamblea, hasta que se llame a elecciones para renovarlo en su totalidad. Correa planteó asimismo que la nueva Constitución refuerce el control estatal de la economía y modifique los mecanismos de integración de los tribunales y organismos de contralor, conformados actualmente por delegados de los viejos partidos, y que interpusieron una serie de trabas y chicanas al proceso de la Constituyente, que pudieron ser desbaratadas por una intensa movilización popular.

La Constituyente se instalará el 31 de octubre y tendrá 180 días, con una prórroga máxima de otros 60 días para elaborar el texto de la nueva Constitución, que será la vigésima de Ecuador y deberá ser sometida a un referéndum a finales de 2008 para entrar en vigencia. Como se advierte, todas las nuevas estructuras constitucionales y legales entrarán a regir previo un imprescindible pronunciamiento de la ciudadanía.

Correa anunció que se «sentará a dialogar con todos los grupos que sinceramente quieran sacar adelante al país» y que su ex ministro Alberto Acosta, que encabezó la campaña por la Constituyente, será el presidente de la misma. A su juicio, la Asamblea deberá ser «un instrumento de acuerdo y consenso entre actores políticos y sociales», en busca de «un modelo de Estado que garantice a todos acceder en igualdad de condiciones al progreso». Agregó que «el pueblo ha vencido en la madre de todas las batallas», que «ésta ha sido una elección limpia, democrática, eficiente y transparente» y que «la victoria de la ciudadanía es incuestionable».

 

La izquierda se afianza en los gobiernos del continente

La votación por la Constituyente ecuatoriana consolida las posiciones de las fuerzas de izquierda y progresistas en los gobiernos de la mayoría de los países de América Latina, lo que constituye la esencia de los profundos cambios sobrevenidos en el continente desde el inicio del nuevo siglo y milenio, con positivas repercusiones en la compleja situación mundial. Refuerza las tendencias a la justicia social, la soberanía nacional, una política exterior independiente y la causa de la paz mundial. *

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