Corresponsal en Argentina

Dura situación social

Por Isidoro Gilbert

El gobierno busca hacer trabajo preventivo con las provincias, en forma conjunta, para evitar cortes de ruta, que es la modalidad de protesta que más preocupa a la Alianza por su alto impacto político y social. Los obispos, que están reunidos desde principios de semana, han hecho llegar desde su lugar de reflexión crítica por la actuación del gobierno y las grandes corporaciones, que «se olvidan de la gente».

No es fácil acordar entre el gobierno de la Alianza y las provincias gobernadas por peronistas. La semana pasada se vio cuando se instalaron piqueteros en una ruta nacional que atraviesa el populoso partido bonaerense de La Matanza. Líneas cruzadas entre el gobierno nacional, el provincial y el comunal, alargaron el conflicto que finalmente acabó con la victoria de los desocupados y alentó a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), a recomendar seguir impulsando esta metodología, pero engarzándola con su propio proyecto para que se coloque la falta de trabajo en el centro del debate del presupuesto del año 2001.

El máximo dirigente de la rama «combativa» de la CGT, el camionero Hugo Moyano afirmó que hay un «estallido social pero pacífico» y fogonea nuevas movilizaciones para el 23 de noviembre o siete días más tarde, cuando la Cámara baja debata el presupuesto. Una multisectorial de organizaciones de pequeños empresarios y otros sectores, se sumarán a la movilización frente al Parlamento.

Duros Forcejeos

En forcejeo es duro. En la superestructura de la sociedad, se manifiesta en la presión del sector financiero más concentrado, extranjero básicamente, que ha obligado al Ministerio de Economía a pagar tasas exorbitantes (hasta el 16% anual) por bonos por mil cien millones de dólares, en razón de que «el gobierno es visto como débil y le imponen préstamos usurarios», opinó el ex ministro de Hacienda de los años de plomo, Juan Alemann, lo que es ilustrativo.

¿Por qué pasa por estos trances el gobierno de Fernando de la Rúa? Los analistas no terminan por coincidir sobre las causas del «enojo del mercado» con una administración que, cree, ha hecho todas las tareas de la economía ortodoxa para poner en caja el déficit fiscal heredado del menemismo y no toco, básicamente, ningún interés relevante, excepto de descargar el ajuste sobre sectores medios y bajos.

Se señala que la debilidad del gobierno quedó desnuda cuando salió Carlos «Chacho» Alvarez de la vicepresidencia y pese a que la coalición reafirmó su continuidad (ayer mismo ingresaron nuevos secretarios y subsecretarios del Frepaso al gobierno), la fisura no del todo cerrada da impulsos a grupos políticos y económicos para intentar quebrar la Alianza.

Las protestas, espontáneas y organizadas, pretenden intervenir con sus organizaciones en estos juegos de poder, para que un nuevo embate contra el gobierno de los sectores económicos financieros no logren imponer nuevos ajustes.

Se sabe que operadores de grandes fondos de inversión deslizan la necesidad de un nuevo ajuste por 3.000 millones de dólares, lo que bloquearía una vez más, la posibilidad de que el país salga de una recesión de más de dos años.

Entonces, país que no crece, no genera recursos y debe endeudarse para poder pagar los intereses de la deuda externa. Pese a que su financiamiento está asegurado para el año próximo, hay sectores que piensan que Argentina, si no consigue un blindaje de soporte del FMI y/o del gobierno norteamericano, puede entrar en zonas de turbulencias.

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