Siria e Israel: juegos peligrosos
El 18 de agosto pasado, el semanario «The Economist» de Londres describió con típico humor británico la atmósfera de profunda desconfianza entre Israel y Siria: «Algunos oficiales de seguridad israelíes piensan que Siria podría querer la guerra. O que Siria podría pensar que Israel podría pensar que Siria quiere guerra. Y cualquiera de estas formas de pensar podría llevar a la guerra. Por ello, ambas partes han hecho preparativos bélicos y al mismo se han asegurado mutuamente de manera insistente que no piensan en absoluto en lanzarse a una guerra.»
El 6 de setiembre, una incursión de aviones israelíes en el espacio aéreo sirio puso en evidencia las tensiones entre ambos países. Mientras Siria protestó por la violación de su espacio aéreo, las autoridades de Israel mantuvieron un total hermetismo sobre el incidente. Pero en la prensa israelí no faltaron las expresiones de inquietud y de crítica al silencio gubernamental. En un resumen de la BBC del 13 de setiembre se reseñan varias posiciones. Por ejemplo, Reuben Pedatzur escribió en «Haaretz»: «La persona que decidió enviar los aviones sin duda tiene conciencia del alto nivel de tensión y sin embargo, no analizó debidamente las consecuencias de la penetración del espacio aéreo sirio. Como hace 40 años, en vísperas de la Guerra de los Seis Días, ambas partes podrían perder el control de los acontecimientos y la guerra podría estallar.» Yacov Katz en el «Jerusalén Post» señaló: «El ejército israelí cree que Siria no quiere un conflicto armado con Israel pero se ha estado preparando para la guerra. Siria podría utilizar el incidente como un pretexto para acusar a Israel de un acto de agresión que puede llevar a la guerra».
En opinión de Ofer Shelah en «Maariv»: «El diálogo entre Israel y Siria ha sido complejo y duro durante varios meses… Aún existe la chance de un malentendido o un callejón sin salida que lleve a una de las partes a considerar que el diálogo deberá realizarse de otra manera. Si esto ocurre, Dios no lo quiera, recordaremos esta noche». En «Yediot Ajaronot» escribió el Prof. Eyal Zisser: «Hay una nueva realidad frágil entre los dos países desde la guerra del Líbano… Cada incidente podría llevar a una confrontación mayor. Es de esperar que ambos países serán lo suficientemente prudentes como para lograr que el incidente, si es que ocurrió sea tan solo como un hecho aislado».
Por su parte, el canal árabe Al Jazira reflejó las posiciones árabes: «La Liga Arabe ha descrito la presunta violación por aviones israelíes del espacio aéreo como «maniobras inaceptables» que reflejaban la mala voluntad de ese país respecto a conversaciones de paz en el Medio Oriente. Siria dijo que sus fuerzas interceptaron a un avión israelí el jueves y advirtió que respondería a la «agresión y la traición». Mientras el gobierno israelí negó tener conocimiento del incidente, Qatar, miembro no permanente del Consejo de Seguridad, urgió al Cuarteto para la Paz en el Medio Oriente a «hacerse cargo de su responsabilidad».
Asumiendo el rol del niño ingenuo que se atreve a delatar que el rey está desnudo, el ministro árabe de Ciencia, Deportes y Cultura de Israel, Ghaleb Majadele expresó su extrañeza por la airada reacción siria, ya que en varias oportunidades aviones israelíes violaron el espacio aéreo sirio sin provocar ningún conflicto mayor.
Pero los sirios estuvieron muy enojados, no solo con Israel, sino también con sus hermanos árabes, que a su juicio no expresaron de manera suficiente su solidaridad con Damasco. Yoav Stern, el corresponsal diplomático del diario israelí «Haaretz» informó en un artículo de análisis de las reacciones árabes que «existe considerable frustración en Damasco porque países árabes clave no se molestaron en denunciar a Israel y en expresar su apoyo a Siria. El editor en jefe del cotidiano Tashrin, Isam Dari, expresó esta frustración. En un editorial del domingo pasado, escribió que lo que resulta desmoralizante no es lo que hace el enemigo, sino la respuesta de los hermanos árabes de Siria. «Ellos permanecen silenciosos frente a la piratería israelí como si esto hubiera sucedido en Marte o en Júpiter».
Pero pocos días más tarde la prensa internacional reveló que el incidente entre Israel y Siria fue algo más serio que el sobrevuelo no autorizado de aviones israelíes sobre territorio sirio. En un artículo titulado significativamente «Las sospechas nucleares de Israel están vinculadas a la incursión en Siria» y firmado por Mark Mazzetti y Helen Cooper, el «New York Times» del 18 de setiembre, sostiene, basándose en informaciones dadas por funcionarios norteamericanos e israelíes, que el 6 de setiembre aviones israelíes en Siria golpearon lo que la Inteligencia israelí cree que son instalaciones nucleares que se están equipando en Siria con apoyo de Corea del Norte.
¿Qué puede haber llevado al gobierno israelí a tomar una iniciativa tan arriesgada? Un trabajo del Centro de Jerusalén para Asuntos Públicos publicado en el «Jerusalem Post» lo explicita ampliamente. Vale la pena citar algunos párrafos signifactivos de este informe: «Siria dio un apoyo decisivo a Hezbolá antes del estallido de la Segunda Guerra del Líbano en julio de 2006. Damasco proporcionó la mayoría de los cohetes de mayor alcance que Hezbolá disparó contra Israel, incluyendo cohetes de 220 y 302 mm. Las cabezas de los cohetes proporcionadas por los sirios contenía municiones anti-personales, una mezcla de explosivos letales y pedazos de acero. Siria asimismo ha incrementado el ritmo de sus ejercicios militares y ha retirado vallas que existieron durante años entre Damasco y la ciudad de Kuneitra en las alturas del Golán adyacentes a la línea del frente con Israel.
A juicio del informe cuatro factores decisivos pesan en la conducta de Siria: 1) La percepción siria de que tiene una opción militar realista contra Israel basándose en los éxitos de Hezbollah en la guerra del pasado verano. 2) El continuado patrocinio sirio a las organizaciones terroristas islámicas palestinas, incluyendo a Jihad Islámico Palestino, Hamas, el Frente Popular por la Liberación de Palestina y otras organizaciones que preconizan la guerra santa. 3) El masivo rearme sirio basado sobre todo en cohetes pesados (Scuds B,C y D) y cabezas químicas, con un aumento enorme del gasto militar en los últimos años.
Agregar a todo instalaciones nucleares fue aparentemente más de lo que la paciencia israelí estaba dispuesta a soportar. Sin embargo, es indudable que Israel hace todo lo que está a su alcance para minimizar el impacto de su acción. Un general israelí que habló de la recuperación de la capacidad disuasiva del país fue duramente criticado mientras el Primer Ministro Ehud Olmert, hizo una exaltación insólita de la personalidad de Bashir Assad al que trató de estadista serio y criterioso. Poco faltó para que Olmert postulara al presidente sirio para el Premio Nobel de la Paz. Pero cabe ser escéptico respecto al éxito de esta inusual ofensiva de seducción.
El verdadero rostro de la política siria se vió estos días en el coche quemado del diputado cristiano libanés Antoine Ghanem, el octavo político libanés antisirio asesinado desde 2005. *
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