Una de las siamesas murió y otra en estado crítico

Un drama por dos

Manchester, Gran Bretaña, AFP

«Estamos en condiciones de confirmar que la operación tuvo lugar el lunes y que este complejo procedimiento terminó esta mañana a las 05H00″ (locales y GMT), dijo la portavoz, Yvonne King.

«Jodie se encuentra actualmente en una situación crítica pero estable. Lamentablemente, pese a todos los esfuerzos del equipo médico, Mary murió», agregó.

«Como es el caso en todas las operaciones de esta importancia, los días sucesivos a la intervención son los más críticos, y nuestros pensamientos se dirigen a Jodie y a sus padres», concluyó.

La operación, que empezó el lunes poco después de las 09H00, duró cerca de 20 horas en vez de las 15 previstas inicialmente.

Las niñas, nacidas a principios de agosto en Manchester (noroeste), fueron operadas por un equipo médico de 20 personas.

Mary y Jodie estaban unidas por el abdomen. A Mary no le funcionaba ni el corazón, ni el cerebro, ni los pulmones, y vivía a través de los órganos de su hermana, que se debilitaba a raíz de esa dependencia.

Se esperaba que la operación de separación provocara la muerte de Mary, que sobrevivía gracias al corazón de su hermana. Esta, Jodie, tendrá, en cambio, posibilidades razonables de una vida normal después de la operación, sin la cual las dos niñas habrían muerto a corto plazo.

Esta operación fue objeto de una larga controversia en Gran Bretaña, dado que los padres de las niñas, católicos fervientes, recurrieron a la Justicia para impedir la operación, que los médicos juzgaban necesaria para tratar de salvar al menos a una ellas. Ellos consideraban que había que dejar la vida de sus hijas en manos de Dios.

Finalmente, después de dos meses de batalla jurídica, los médicos obtuvieron del Tribunal de Apelación la autorización de operar a las niñas sin el consentimiento de los padres.

Tras ello, la Justicia británica desestimó el viernes pasado otro recurso, éste presentado por una asociación de lucha contra el aborto legal, ProLife Alliance, que trataba de impedir la separación quirúrgica de las dos hermanas.

Mientras transcurría la operación, los padres de las siamesas permanecieron en el hospital y participaron en una misa especial oficiada en la capilla del establecimiento.

Ambos, originarios de Malta, habían viajado especialmente a Gran Bretaña para que las siamesas nacieran con una atención médica especializada de la que no disponían en su país.

Jodie y Mary son nombres falsos dados a las niñas, cuya verdadera identidad, al igual que la de sus padres, se mantiene en secreto.

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