La política exterior de Rusia
UNA SERIE DE actitudes asumidas recientemente por Rusia en la esfera internacional determinaron que el discurso en la sede legislativa fuera aguardado con especial interés por los parlamentarios y diplomáticos presentes. Entre ellos, el enfrentamiento público al escudo antimisiles promovido por EEUU en territorio europeo (República Checa y Polonia), los vuelos de bombarderos rusos a los confines de su territorio, la bandera plantada por submarinos en el polo, así como su oposición renovada a la política impuesta en el caso de Kosovo.
La mesa estaba presidida por el senador Alberto Couriel, a cargo interinamente de la titularidad del Senado, por el diputado A. Peña, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, y por el embajador de Rusia en Uruguay, Serguei N. Koshkin.
Un sistema multipolar, papel de la ONU
La primera definición fue contra la política de fuerza, que «agudiza la situación, fomenta la carrera armamentista, genera un déficit de seguridad y contribuye a la propagación de elementos conflictivos en la política internacional». En contraposición, el objetivo principal debe ser «el mantenimiento de la estabilidad internacional», que a la vez «es la condición más importante para el desarrollo nacional». En suma, se debe propender a un «mundo verdaderamente libre, sin ‘patios traseros’ ni esferas de influencias». En ese cuadro, «América Latina sigue integrándose rápidamente a la política y economía globales, defendiendo su propio papel en el mundo».
Considera que está naciendo un sistema multipolar y que es preciso «afianzar la diplomacia multilateral basada en el pleno respeto de las normas y principios del derecho internacional, con la ONU y el Consejo de Seguridad como instrumentos únicos por su legitimidad en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional» Reitera: «La ONU puede y debe jugar un papel central en el sistema internacional y su Carta contiene todo lo necesario para hacerlo».
La declaración conjunta suscrita por los cancilleres Gargano y Lavrov refrenda con amplitud estos conceptos.
Asimismo éste expresa su apoyo a las distintas organizaciones regionales y subregionales (entre las que incluye a la OEA, el Mercosur, la Comunidad Andina, el Unasur), habla del papel del G-8 y el esfuerzo de Rusia (cuando desempeñó su presidencia en 2006) por extenderlo, democratizarlo y desarrollar el diálogo con países como China, la India, Brasil y México. Se pronuncia contra el intento de dividir al mundo en una lucha entre civilizaciones y aboga por un verdadero «diálogo de civilizaciones». Concluye este capítulo reiterando la posición rusa respecto de Kosovo, «en contra de decisiones apresuradas que contradicen el orden legal internacional».
La defensa antimisiles
Al abogar por una estructura de seguridad global, alude directamente a las diferencias de Rusia con EEUU en el sistema de defensa antimisiles. Afirma que «estamos resolviéndolas sobre la base de una estrategia transparente » y «esperamos reciprocidad de nuestros socios norteamericanos».
Sobre el gran tema de la energía a nivel mundial señaló: «Hoy día es un elemento importantísimo de la seguridad internacional en general y de la seguridad económica en particular.
Es la fuerza motriz del desarrollo que afecta directamente la vida humana y el desarrollo de los estados. En julio pasado en San Petersburgo la Cumbre del G-8 acordó por nuestra iniciativa la estrategia de desarrollo sostenible de la energía mundial así como el plan de su implementación, alcanzó por primera vez el equilibrio de intereses y determinó una responsabilidad igual para todos: países suministradores, consumidores y de tránsito. Rusia lidera la producción de hidrocarburos en el mundo y su papel sigue creciendo, lo que sin ninguna razón no a todos les gusta. Rusia no ha violado ninguna de sus obligaciones frente a los importadores, ningún contrato de suministro de hidrocarburos. Al contrario, todos los países deben tener un acceso suficiente y garantizado a los hidrocarburos». Lo último alude a dificultades recientes de suministro desde Rusia a países de Europa.
Relaciones con América Latina y con Uruguay
Sigue una apreciación general de la situación en América Latina: «En varios países latinoamericanos gobiernan líderes que pertenecen a una nueva formación política y que quieren consolidar su curso exterior» con una orientación de carácter social, lo que abre nuevas posibilidades para consolidar los lazos con su país. Destaca con satisfacción la ampliación de las relaciones con América Latina en los últimos años, citando a Brasil, Venezuela, Argentina, Cuba, Chile, México, y ahora Uruguay, las visitas del presidente Putin y del primer ministro Fradkov a la región, la cooperación en la lucha contra el terrorismo internacional y el narcotráfico, así como la ampliación del comercio recíproco, que pasó de unos 6 mil millones de dólares anuales en 2000-2004 a un nivel récord de más de 10 mil millones en 2005-2006. Crecen también las posibilidades de inversiones, particularmente en la energética, en la industria y el comercio, en la exportación de tecnología de punta, en el suministro de equipos para represas (como se hace en Brasil, Argentina, México, Colombia) y en sectores como fabricación de máquinas, metalurgia y transporte. Estima que los planes de integración energética continental (como el Gasoducto del Sur) abren ancho campo a la cooperación internacional
En ese marco se examinan las relaciones con Uruguay. Recuerda que el año pasado Rusia compró casi cien mil toneladas de carne vacuna (ahora se transformó en el tercer comprador, detrás de Brasil y EEUU). En las conversaciones con el canciller Gargano se examinaron posibilidades de cooperación rusa en campos como la energía eléctrica y la modernización de los ferrocarriles. Ambos países firmaron además acuerdos sobre cooperación e interacción en la lucha contra el narcotráfico, y entre las respectivas Academias diplomáticas. El presidente Tabaré Vázquez, en ejercicio de la presidencia pro témpore del Mercosur, invitó a Rusia a participar en la Cumbre que se efectuará en diciembre en Montevideo.
Antecedentes históricos
En diciembre de 1857 el imperio ruso aceptó la proposición de la República Oriental del Uruguay de establecer relaciones oficiales. Se intercambiaron cartas entre el presidente Gabriel Pereyra y el zar Alejandro II. Estos documentos se exhiben en la exposición, junto a otros de 1896 con referencias amistosas para nuestro país de parte del embajador ruso en Brasil, A.E.Greger. También se exponen los testimonios de la solidaridad de Uruguay con la entonces Unión Soviética en la lucha común contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. *
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