Las elecciones más reñidas en la historia de EEUU
Washington, AFP
Faltando apenas horas para la apertura de las mesas de votación, muchos norteamericanos parecían dudar sobre a quién confiar las riendas del país durante los próximos cuatro años: al demócrata de 52 años, Albert Arnold Gore, o al republicano, George Walker Bush, de 54 años.
Los dos candidatos clamaron victoria de antemano la víspera de los comicios. Su maratón de campaña a través de Estados Unidos se intensificó ayer en la recta final y debía concluir hoy de madrugada, antes de dar la palabra a las urnas.
«Ninguno de los candidatos tiene suficiente ventaja como para pasar tranquilo la noche de las elecciones», destacó ayer lunes un editorialista del diario The New York Times.
Bush dispone de un 47% de intenciones de voto contra un 45% para su rival demócrata, según la última encuesta CNN/USA Today/Gallup. Un empate técnico sin precedentes desde la pugna entre John F. Kennedy y Richard Nixon en 1960.
El objetivo de los dos candidatos es ganar una cantidad suficiente de Estados para alcanzar la mayoría de 270 grandes electores –sobre 538– necesarios para acceder a la Casa Blanca.
El gobernador de Texas dispone de una buena ventaja en los estados del suroeste, mientras que el vicepresidente tiene una posición confortable en California y en los estados del noreste, incluyendo Pensilvania.
En los demás estados, la incertidumbre es total, agravada por un imprevisible índice de participación.
En 1996, sólo un 49% de la población con edad para votar acudió a las urnas para la reelección de Bill Clinton. En 1998, para las elecciones legislativas, la participación fue de un 36,4%.
En una decena de Estados del centro-norte, como Michigan, Wisconsin o Minnesota, así como en Florida (sureste), la lucha es muy reñida.
Bush, cuyo hermano menor es Gobernador de Florida, estado clave con 25 grandes electores, no tiene ninguna seguridad de ganar.
El Gobernador de Texas inició la última jornada de la campaña en tierras de su rival, en Chattanooga, en el sur de Tennessee. «Me siento muy optimista, me gusta lo que estoy sintiendo», dijo, antes de comentar que «nada está dicho de antemano».
Bush se trasladó luego al bastión del presidente Bill Clinton, Arkansas, antes de cumplir etapas en los estados clave de Illinois y Iowa, así como en Wisconsin. La noche de ayer estuvo en su casa en Austin, capital de Texas.
Su compañero de fórmula, el ex secretario de Defensa, Dick Cheney, tampoco descansa un minuto. Este fin de semana, en California, intentó inclinar la balanza en favor del campo republicano recurriendo a su imagen de político experimentado.
Mientras tanto, Gore afirmaba haber logrado sentar las bases de un triunfo. «Tengo confianza. Me siento bien», dijo ayer a los periodistas.
A un ritmo igualmente frenético, intentó movilizar a su base, desde los sindicatos a los negros, pasando por los hispanos, para nutrir su esfuerzo final con el impulso del electorado tradicionalmente demócrata.
Ayer lunes por la madrugada en Waterloo, se reunió con sindicalistas y estrechó la mano a los obreros en una fábrica a quienes expresó: «Necesito sus votos».
Gore fue luego a Saint Louis (Missouri, centro) y Flint (Michigan, norte), antes de regresar a Florida, en Miami y Tampa.
El fin de la campaña fue para Gore en Tennessee, donde irá a votar en Cartago, su domicilio, antes de trasladarse a Nashville para la noche electoral.
Su compañero de lista y candidato a vicepresidente, Joe Lieberman, puso todos sus esfuerzos finales en Florida, a la pesca de votos de la tercera edad y de los judíos.
Un tercer candidato amenaza con ser el aguafiestas de los demócratas: Ralph Nader, de 66 años, representante de los verdes, quien podría robar votos demócratas en estados disputados como Oregon y Washington (noroeste).
Además de elegir a su 43avo. presidente, los norteamericanos renovarán además el martes a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 miembros del Senado.
Los demócratas esperan retomar el control del Congreso perdido en 1994, objetivo que parece posible para la Cámara de Representantes, donde deben ganar siete escaños, pero improbable para el Senado, donde la batalla más destacada es la que opone por el Estado de Nueva York a la primera dama Hillary Clinton contra el republicano Rick Lazio.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad