Juicio político al presidente filipino

Manila, ANSA

El procedimiento para llegar eventualmente a la destitución del presidente filipino, Joseph Estrada, fue aprobado ayer por una comisión especial del Congreso que, en sesión plenaria, examinará el caso a partir del 13 de noviembre.

Pero según versiones en Manila, Estrada podría abandonar el cargo por su voluntad antes de esa fecha.

En la capital filipina, según fuentes del ambiente político, el presidente Estrada, acusado de corrupción, está negociando con la oposición, a través de sus consejeros, su renuncia quizás en esta misma semana para evitar el procedimiento de «impeachment».

Ayer el secretario de Estado y principal consejero de Estrada, José Pardo, precisó haber ofrecido «su mediación» entre el presidente y los líderes de los partidos de la oposición que quieren destituirlo.

La ex presidenta filipina, Corazón Aquino, declaró por su parte que «todos están a la búsqueda de una retirada serena y pacífica del presidente».

Si bien no existe ninguna certeza sobre los contactos tomados ni sobre el estado de las negociaciones en curso, se sabe que si el Congreso decide destituir al presidente votando el «impeachment», Estrada corre el riesgo de terminar en la cárcel.

Los diputados de la oposición lo acusan de haber recibido sobornos de los «boss» del juego de azar ilegal por uno diez millones de dólares.

El sábado, decenas de miles de filipinos se volcaron a las calles de Manila, conducidos por líderes políticos y espirituales, para pedir la inmediata renuncia del presidente Estrada, a quien acusan de inmoralidad y corrupción.

Utilizando paraguas y carteles, los manifestantes soportaron la lluvia y marcharon hacia uno de los templos más importantes de la ciudad, en el que ya en 1986 se realizó una vigilia a la espera de la renuncia del ex dictador Ferdinando Marcos.

Liderados por el Arzobispo de Manila, el cardenal Jaime Sin, los manifestantes gritaron «Renuncia Erap» o «Adiós Erap». Erap es, en el idioma tagalop, hablado en Manila, el sobrenombre de Estrada, e irónicamente significa «camarada».

Esta es la última de una serie de protestas contra el presidente, acusado también de obtener dinero del juego ilegal y eximir del pago de impuestos a empresas tabacaleras.

«Estamos rezando por ti», dijo el cardenal Sin, refiriéndose a Estrada. «La presidencia no es para ti porque no eres capaz de conducir a este país. Es una tentación para ti, una ocasión para el pecado. La renuncia sería realmente buena para tu alma».

El purpurado remarcó además la necesidad de que Estrada renuncie y confiese cuáles fueron sus faltas.

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