El jeque Sadr exige la retirada total de las tropas extranjeras
El poderoso movimiento del jefe radical chiita Moqtada Sadr prometió ayer continuar la lucha hasta la partida del último soldado estadounidense, mientras que Bagdad evaluaba la perspectiva de una reducción del contingente estadounidense antes de fines de 2008.
El movimiento sadrista, que anunció una tregua hace dos semanas, recordó que su objetivo era «una retirada completa» de los soldados estadounidenses desplegados en Irak desde marzo de 2003, actualmente unos 168.000 hombres.
«Vamos a seguir exigiéndolo hasta la partida del último soldado estadounidense», declaró a la AFP un responsable de la oficina de Sadr en Najaf, Abdel Mahdi al Mutayri.
Al mismo tiempo, el consejero iraquí para la seguridad nacional, Muaffak al Rubaie, previó que el número de soldados estadounidenses podría bajar hasta 100.000 a fines de 2008 y a 90.000 en 2009.
Un debate se ha abierto desde el lunes en Washington sobre un eventual calendario de reducción de tropas, mencionado durante una audición ante el Congreso del general estadounidense de más alto grado en Irak, David Petraeus.
Previó que el nivel de las tropas podría reducirse a unos 130.000 en julio de 2008.
«No consideramos este anuncio como un verdadero calendario de retirada de las fuerzas de ocupación», declaró a la AFP Salah al Obeidi, portavoz de Moqtada Sadr en Bagdad.
«El movimiento sadrista quiere una verdadera solución por parte de los norteamericanos para que cambien de campo de batalla en lo que llaman su ‘guerra contra el terrorismo'». «Irak está cansado de ser el terreno de enfrentamientos de los militares estadounidenses con sus enemigos», añadió.
El general Petraeus recomendó un calendario de retirada que corresponde al calendario electoral estadounidense, con la elección presidencial en noviembre de 2008 y la entrada en funciones del nuevo presidente en enero de 2009.
«Nadie que sea razonable puede tomar la decisión de una retirada rápida», subrayó Rubaie. Según él, «una retirada gradual se hará en coordinación con el establecimiento de fuerzas de seguridad iraquíes».
Pero para Abdel Mahdi al Mutayri, «el número de tropas que debe partir es equivalente a los refuerzos enviados y no representa un calendario de partida», aludiendo a los soldados destinados desde febrero. *
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