EEUU trata a quien orina en público igual que a un violador de menores

La inflexibilidad y puritanismo de las leyes estadounidenses sobre delitos sexuales llevan al acoso y marginación de los que las infringen, incluyendo a los autores de faltas tan simples como «orinar en público», pero no necesariamente protegen a los menores de edad de ser violados o abusados, denunció Human Rights Watch ayer.

Muchas de las leyes estadounidenses violan los derechos básicos de los condenados por delitos sexuales y no diferencian entre criminales recurrentes y aquellas personas juzgadas, por ejemplo, por haber mantenido relaciones sexuales consensuadas cuando eran menores de edad o por orinar en público, explicó Human Rights Watch (HWR).

Como resultado, personas condenadas por estas últimas dos penas terminan en un registro nacional obligatorio de ‘delincuentes sexuales’ junto a violadores y abusadores de menores.

La ley estadounidense obliga a los adultos y a algunos menores de edad a registrar su nombre y dirección en oficinas públicas si fueron condenados por un crimen sexual.

Como resultado, hay más de 600.000 personas registradas como delincuentes sexuales en Estados Unidos, «incluyendo personas convictas por crímenes no violentos como el sexo consensuado entre adolescentes, prostitución y orinar en público, así como aquellos que cometieron su único delito hace décadas», dijo HRW. *

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