¿Por qué un martes?

Washington, AFP

Desde 1845, la elección presidencial estadounidense se ha realizado el martes que sigue al primer lunes de noviembre, de acuerdo a lo que acordó el Congreso en la época.

Cuando se decidió cuándo celebrar elecciones, los legisladores pensaron en una fecha previa al invierno, de manera que la nieve no impidiera a los electores acercarse a las urnas, de acuerdo con el historiador Bruce Wetterau.

Una fecha anterior a noviembre, en cambio, hubiese interferido con la agricultura, que era la actividad económica esencial de la época.

En cuanto al día, varias consideraciones llevaron a escoger el martes como la jornada electoral.

El lunes y el viernes fueron descartados por tratarse del primero y último día de la semana laboral. El fin de semana fue considerado impracticable, especialmente el domingo, por estar dedicado a la Iglesia.

El jueves era «políticamente incorrecto» porque ese era el día en que se celebraban las elecciones en Gran Bretaña, el antiguo poder colonial.

Las opciones eran entonces martes o miércoles. También los legisladores tuvieron en consideración que la jornada electoral no cayera en primer día de mes cuando los contadores y tenderos estaban más ocupados con sus balances.

De todas esas consideraciones, el Congreso decidió llevar a cabo las elecciones el martes después del primer lunes de noviembre, estableciendo una tradición que se ha mantenido hasta ahora.

Antes de 1845, las elecciones se realizaban en la primera semana de diciembre.

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