Japoneses secuestrados en Grecia

Atenas, AFP

Un mecánico griego que mantuvo secuestradas en un autobús durante ocho horas a 35 personas, entre ellas 33 turistas japoneses, se entregó ayer sábado a la policía al caer la tarde y liberó a todos los rehenes, anunció el ministro de Orden Público, Micalis Crisohoidis.

Poco antes de las 19H00 locales (17H00 GMT), el secuestrador, Cristos Kentiras, de 48 años, salió desarmado del autobús. La policía no tuvo que intervenir. Los rehenes se encuentran todos sanos y salvos, según el ministro.

Antes de secuestrar el autobús, Kentiras, residente en el puerto del Pireo, mató primero con una carabina a su suegra, de 77 años, en la isla de Poros, cerca de la costa occidental del Peloponeso.

Luego acudió a Gálatas, frente a Poros, donde mató a balazos a uno de sus amigos, de 44 años.

Según fuentes policiales, Kentiras mató a su suegra por un problema de propiedad de tierras.

Luego asesinó a su amigo por sospechar de que lo engañaba con su mujer, de la que vivía separado.

Kentiras tomó luego su auto rumbo a Nea Epidauro, un poblado cercano a las ruinas de Epidauro, uno de los lugares más conocidos de Grecia, donde quemó su coche.

Detuvo al autobús de los turistas japoneses que regresaba precisamente de Epidauro y lo secuestró.

Según la policía, primero quiso ir a Atenas a ver a su mujer y a su hijo, que viven en las afueras de la capital, cerca del Pireo.

La policía desplegó importantes medios para detener al autobús. El secuestrador amenazó entonces, en declaraciones a un canal televisivo privado griego, con «quemar al autobús con los pasajeros, porque el jefe de policía se quiere pasar de listo».

Luego exigió que se detuvieran «los automóviles que siguen al autocar, ya que en caso contrario sacaré (a los rehenes) uno por uno y los ejecutaré».

Según la policía, en los últimos meses el secuestrador se encontraba «en un estado psicológico inestable», por la separación de su mujer, y no formuló ninguna exigencia.

Cuando llegó al peaje antes de Atenas, cambió de opinión y el autobús dio la vuelta rumbo a Corinto. Luego disparó contra un policía de civil que se había acercado en moto al colectivo. El policía resultó levemente herido en la mano y la cabeza.

Tras regresar a Corinto y dirigirse hacia Epidauro, el autobús volvió a tomar la carretera de Atenas, seguido por un impresionante convoy de coches de policía, bomberos, ambulancias y periodistas.

Expertos de la policía negociaron con el secuestrador para tratar de tranquilizarlo. También colaboraron su mujer y su hijo.

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