El presidente brasileño reitera que no será candidato

Lula le pide al PT no perder el compañerismo con los acusados

«En política (…) no podemos perder la sensibilidad, el compañerismo», dijo Lula en su discurso de una hora ante el Congreso del PT, primero durante su gobierno, inaugurado el viernes a la sombra de las acusaciones contra numerosos dirigentes partidarios. Los anteriores congresos se realizaron en 1991 y 1999.

«Nadie puede tener vergüenza de defender a un compañero, ningun petista debe tener vergüenza de pertenecer a este partido», subrayó Lula. Su mensaje, según el sitio del PT, buscaba «levantar la autoestima petista».

El presidente advirtió a cientos de delegados que deliberarán hasta el domingo para trazar los rumbos del PT para las elecciones municipales de 2008 y generales de 2010, que quienes «cometieron errores pagarán (por ellos ante la justicia), y aquellos que no cometieron ningún error serán absueltos».

El fundador y líder del partido afirmó que cualquiera, «por más amigo que sea, estará subordinado a las mismas leyes y reglas que los restantes 190 millones de brasileños».

Al abordar las acusaciones decididas esta semana por el Supremo Tribunal Federal (STF) por el «mensalao», un esquema de compra de apoyos al gobierno en su primera gestión, revelado en 2005, Lula reclamó «que los petistas tengan en cuenta una cosa, hasta ahora ninguno fue absuelto, pero tampoco fue condenado».

Su ex jefe de gabinete, José Dirceu, ex presidente del PT, acusado por el STF como jefe de la «banda» del «mensalao», sostiene que nunca existió ese esquema ilegal y que no hay pruebas para condenarlo.

Dirceu lidera la fracción mayoritaria del PT (42% de los 931 delegados del congreso), integrada por otras figuras como el diputado José Genoino, ex titular del PT, también reo por el «mensalao».

El actual presidente del PT, Ricardo Berzoini, declaró después que «cualquier solidaridad personal es comprensible», pero no hay un desagravio del Congreso a lo acusados. Cuando Dirceu ingresó el viernes a la sala de sesiones, un grupo de delegados coreó reiteradamente su nombre. Lula manifestó además que sus ocho años de gestión -hasta el 31 de diciembre de 2010- no deben ser una «pausa progresista», y que desea entregar la banda presidencial «a alguien identificado con nuestro proyecto, capaz de darle continuidad y profundidad».

Definió ese proyecto como «un compromiso por un país políticamente más democrático, económicamente más igualitario y socialmente más justo».

El Congreso estudia convocar a una Asamblea Constituyente para definir una reforma política, y la oposición teme que allí se pueda habilitar una segunda reelección de Lula, extremo descartado por el presidente.

«El PT y sus aliados tienen nombres, pero sobre todo ideas y legitimidad, para una candidatura propia», admitió Lula, pero advirtió que existe «una amplia coalición de partidos, importante para cumplir nuestro proyecto».

«El partido puede tener candidato propio, pero sin ser arrogante con los demás partidos de la coalición», explicó Berzoini. La postulación para 2010 provocó un debate entre las corrientes del PT: algunas sostienen que el partido debe tener candidato propio, y otras aceptan que pueda surgir de cualquier fuerza de la actual coalición de gobierno. *

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