Corte marcial para marine implicado en una matanza
El sargento Frank Wuterich, de 27 años, comparecerá en la corte, en la base militar de Camp Pendleton, cerca de San Diego, 200 kilómetros al sur de Los Angeles, donde la Fiscalía lo acusa de haber liderado la matanza en el pueblo de Hadiya el 19 de noviembre de 2005 que dejó en total 24 muertos.
Este episodio encierra una de las acusaciones de crímenes de guerra más serias en las que se han visto implicadas las fuerzas estadounidenses desde que invadieron Irak a principios de 2003.
Los fiscales dijeron que Wuterich y marines que estaban bajo su mando abrieron fuego contra civiles luego de que una poderosa explosión matara a uno de sus camaradas, que se encontraba patrullando una ruta.
Se espera que la defensa del sargento, casado y padre de tres niños, alegue que el hombre se encontraba en una zona bajo reglas de combate y por ello sea declarado inocente de toda acusación.
«La postura siempre será que todo lo que hicieron ese día fue siguiendo las reglas a las que estaban comprometidos y para proteger las vidas de los marines», indicó en una entrevista previa uno de los abogados defensores del sargento Wuterich, Neal Puckett.
«El está muy molesto con el hecho de que la gente crea que él y sus marines fueron capaces de matar intencionalmente a civiles inocentes».
Un total de ocho marines fueron acusados previamente por este mismo caso.
Cuatro militares enfrentaban cargos de asesinato mientras otros cuatro fueron acusados de encubrir esta matanza de civiles, incluidos mujeres y niños, en un caso revelado por el semanario Time en marzo de 2006.
Un comunicado de prensa divulgado por los militares luego del incidente dio un parte de 15 personas muertas por la explosión de una bomba en una ruta.
A principios de agosto la Justicia militar anunció el abandono del proceso contra dos cabos inculpados por esta matanza, mientras que el investigador oficial del caso, el teniente coronel Paul Ware, recomendó la semana pasada desestimar los cargos contra un tercer soldado implicado. En abril pasado, el sargento Sanick De la Cruz también fue absuelto por el mismo caso a cambio de dar su testimonio, por lo que quedan dos marines inculpados de asesinato y otros tres por encubrimiento.
De La Cruz indicó entonces que Wuterich disparó contra cinco hombres y luego «caminó hacia mí y me dijo que si cualquier persona preguntaba, ellos dirían que estaban lejos y el Ejército iraquí les disparó», confesó el sargento.
La defensa de Wuterich rechazó el testimonio de De La Cruz, tras asegurar que él había sido el primero en abrir fuego.
Los hechos sucedieron el 19 de noviembre de 2005, cuando supuestamente un militar estadounidense que estaba patrullando una zona murió a causa de una bomba artesanal ubicada al borde de una ruta en el pueblo de Hadiya, 260 kilómetros al oeste de Bagdad.
Según los abogados de los marines, los insurgentes escondidos en casas de civiles comenzaron a disparar y empezó así un combate, siguiendo las directrices de abrir fuego fijadas por el alto mando.
Pero la parte acusadora sostiene que no había insurgentes y que los militares estuvieron disparando durante tres horas en un pueblo para vengar la muerte de su camarada. De esta forma asesinaron, entre otros, a cinco ocupantes de un taxi que se dirigía al pueblo. *
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