ETA promete diez años de terrorismo

Madrid, dpa

La organización separatista vasca ETA proseguirá su estrategia terrorista en los próximos diez años, tiempo durante el cual no será posible un nuevo proceso de paz, de acuerdo a un documento hecho público ayer.

Según un documento del Partido Nacionalista Vasco (PNV) publicado por el diario «El País», así lo habría hecho saber el líder del partido próximo a ETA, Herri Batasuna (HB), Arnaldo Otegi, en conversación con el jefe del gobierno autónomo vasco, Juan José Ibarretxe.

Ibarretxe declaró ayer desconocer el documento, y exigió negociaciones para poner fin a la violencia, mientras Otegi desmintió en San Sebastián haberse dirigido al jefe del gobierno vasco «en esos términos», que calificó de «absoluta mentira».

Un dirigente político «no puede hacer predicciones de ese tipo», dijo Otegi, afirmando que el único asunto que ha tratado «obsesivamente» con Ibarretxe ha sido «la territorialidad y la soberanía» del País Vasco.

Según el documento, el PNV señala que, durante los 14 meses de su autodeclarada «tregua», entre setiembre de 1998 y diciembre de 1999, ETA se reorganizó completamente.

La organización separatista vasca está hoy integrada por jóvenes activistas del ala más radical, procedentes de la «kale borroka» o lucha callejera, sin preparación política y dispuestos a sembrar «terror indiscriminado», advierte.

Esos elementos han asumido la representatividad del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), mientras los dirigentes que durante la «tregua» participaron en el diálogo político con el gobierno ocupan papeles subordinados y carecen de peso, añade el papel.

Incluso Herri Batasuna, considerado el ala política de ETA, carece de influencia. ETA le informó sólo con tres horas de antelación de su decisión de reanudar la «lucha» armada.

El jefe del Partido Nacionalista Vasco, en el gobierno, Xabier Arzalluz, reiteró ayer su demanda de independencia para la región autónoma vasca, en el norte de España.

ETA, entretanto, inició una agresiva campaña de extorsión de los empresarios vascos, exigiéndoles el pago de un «impuesto revolucionario» de hasta 20 millones de pesetas (unos 140.000 dólares) a cambio de no hacerlos víctimas de atentados terroristas.

La campaña de extorsión –la principal fuente de ingresos del terrorismo vasco– abarca ahora a pequeñas empresas y empresarios independientes, incluyendo a sus familiares, a quienes amenazan con la muerte, según la Confederación Empresarial Vasca (Confebask).

Desde la reanudación de los atentados terroristas, a fines de diciembre, ETA ha dado muerte ya a 19 personas, incluyendo al presidente de los empresarios de Guipúzcoa, José María Korta.

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