Violencia de baja intensidad
Jerusalén, AFP
La prosecución de la violencia en Cisjordania y en la franja de Gaza despertó las dudas sobre el futuro del acuerdo del gobierno israelí de Ehud Barak y la Autoridad Palestina de Arafat para acabar con las hostilidades.
El gobierno israelí dio el jueves por la noche un plazo suplementario de 24 horas a los palestinos para aplicar el acuerdo de Gaza aunque estaba claro que el plazo no se cumpliría. De Tulkarem, en el norte de Cisjordania, a Hebrón, en el sur, pasando por la franja de Gaza, se sucedieron los violentos enfrentamientos entre jóvenes manifestantes palestinos y soldados israelíes, tras la tradicional oración de ayer viernes.
Nahid Fathi al-Luh, de 25 años, alcanzado mortalmente en Tulkarem, y Mahmud Abdel Jawad as-Said, de 19 años, muerto en la localidad de Hizma, cerca de Jerusalén, fueron las víctimas 175 y 176 de la Intifada, la revuelta palestina que comenzó el 28 de setiembre. La casi totalidad de las víctimas son palestinas.
Los enfrentamientos de ayer viernes dejaron además un centenar de heridos, de los que al menos 52 personas fueron alcanzadas por balas de goma en la ciudad de Ramalá y unas treinta personas en Jan Yunes, en la franja de Gaza, según los servicios de socorro palestinos.
En Karni, el principal punto de paso de mercancías entre Israel y la franja de Gaza, el ejército israelí apostó vehículos blindados en la cima de una colina de la que había retirado sus tanques la víspera, mientras esos mismos tanques se desplegaban en el lado israelí del terminal, comprobó un corresponsal de la AFP.
La mayor satisfacción de la jornada era la ausencia de incidentes en Jerusalén tras la oración de mediodía en la Explanada de las Mezquitas, situada en la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde la policía israelí se había desplegado.
A pesar de los enfrentamientos, palestinos e israelíes se decían dispuestos aplicar el acuerdo concluido en la noche del miércoles en Gaza por el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y el ministro israelí de la Cooperación Regional, Shimon Peres.
Ambas partes afirmaban en cualquier caso haber cumplido sus compromisos y aseguraban esperar que la otra parte hiciera lo mismo.
El ministro palestino de la Cooperación Internacional, Nabil Chatth, pidió al gobierno israelí que «respete el acuerdo» como los palestinos, y que proceda a la retirada de las fuerzas israelíes, al cese de los disparos y al levantamiento del bloqueo.
«La dirección palestina rechaza las amenazas y las advertencias de Barak», declaró a la prensa en Gaza el secretario del gobierno palestino, Ahmad Abdelrahmán, en referencia al plazo de 24 horas dado por Israel a la Autoridad Palestina.
Los responsables israelíes subrayaron que ese plazo, que en teoría expiraba ayer viernes por la noche, no era un ultimátum, y que el gobierno de Barak daba muestras de flexibilidad en ese tema, ya que había una tendencia a la baja de la violencia.
El consejero más próximo de Barak, Danny Yatom, afirmó por su parte que Israel no esperaba un cese inmediato de las hostilidades sino un descenso gradual de la violencia.
«Se trata de un proceso», dijo Yatom, ya que «estaba totalmente claro que Yasser Arafat no podrá detener todas las actividades violentas con una varita mágica». Se trata de un nuevo cambio de las autoridades israelíes, que afirmaban hasta entonces que Arafat podía, si quería, poner fin inmediatamente a la violencia, y ahora parecen admitir que no lo puede controlar todo.
Yatom y Peres subrayaron que Arafat había dado «órdenes» para reducir la violencia. Pero no había ninguna duda de que la Intifada estaba llamada a continuar.
«El gobierno israelí debería comprender que la Intifada continuará hasta que la ocupación sea barrida y un Estado palestino sea establecido con Jerusalén como capital», afirmó Abdelrahmán.
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