Cuando tenía 30 años fue detenido por conducir en estado de ebriedad

Volvió el pasado alcohólico de Bush

Washington, AFP

El canal de televisión Fox News reveló la noche del jueves que Bush, cuando tenía 30 años, fue detenido por conducir en estado de ebriedad el 4 de setiembre de 1976, en Kennebunkport (Maine, noreste), cerca de la residencia de su padre, el ex presidente George Bush.

Los republicanos reaccionaron de inmediato, acusando al campo demócrata de haber recurrido a un «juego sucio» favoreciendo la publicación de esa información a cuatro días de los comicios.

El gobernador de Texas reconoció ante la prensa en Wisconsin la veracidad de la revelación, pero las encuestas del viernes no mostraban por el momento ningún impacto y seguían dándole una ventaja de unos cinco puntos sobre Gore.

El candidato republicano participó el viernes en una reunión electoral en la universidad Corner Stone, en Grand Rapid (Michigan), conocido como un bastión conservador de la derecha cristiana norteamericana.

«He cometido errores en mi vida. Puedo decirles que he aprendido la lección», dijo Bush, suscitando los aplausos de miles de personas, incluyendo un gran número de estudiantes entusiastas.

Bush reconoció que no estaba orgulloso de lo sucedido, pero aseguró que era cosa del pasado y que abandonó su afición a la bebida a partir de 1986.

«Pienso que los norteamericanos están hartos de este tipo de política que consiste en tender trampas… están cansados de ese tipo de juego sucio de último minuto», dijo su directora de campaña, Karen Hughes, en Grand Rapid.

El vicepresidente Gore declaró por su parte que no tenía «ningún comentario» que hacer al respecto. El candidato demócrata hizo campaña en Missouri, en Iowa, tras visitar Tennessee, el bastión de su padre, un ex senador.

Las acusaciones sobre la vida privada de los candidatos son frecuentes en las campañas electorales en Estados Unidos. Un libro que acusó a Bush de haber consumido cocaína en su juventud fue retirado de la venta hace unos meses por carecer de pruebas.

A pesar del carácter delicado del escándalo, los expertos no anticipan un impacto importante sobre el resultado del escrutinio el 7 de noviembre.

«La mayoría de la gente ya tomó su decisión», explicó a la AFP Charles Jones, analista de la Brookings Institution, de Washington.

Según el experto, «a pesar de que el asunto puede potencialmente suscitar alguna diferencia en el voto de los indecisos», no afectará la credibilidad del candidato republicano.

Bush afirmó no haber mencionado jamás el incidente para no dar un mal ejemplo a sus hijas mellizas. «Técnicamente, no dijo toda la verdad, pero tampoco mintió», comentó John Samples, del instituto liberal Cato.

Considerado como menos preparado para ocupar la presidencia, Bush apostó a su personalidad durante la campaña, estrategia que le redituó un 43% de norteamericanos que lo consideran «honesto y sincero», contra un 39% que dijeron tener esa opinión de Gore.

El campo demócrata insistió en tomar la mayor distancia posible y negó cualquier vínculo con la difusión de la información.

«Las acusaciones del equipo de campaña de Bush, según las cuales provocamos este asunto, son evidentemente absurdas», dijo un portavoz de Gore, Chris Lehane. Destacó que el candidato demócrata prefería concentrarse en las cuestiones políticas sobre las cuales Bush «debe aportar respuestas serias».

Al aproximarse los comicios, Gore redobla esfuerzos para distinguirse de su rival en las encuestas, que recibió el jueves el respaldo del millonario texano y ex candidato a las presidenciales de 1992, Ross Perot.

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