Dos rusos y un norteamericano

El espacio tiene tres habitantes terrícolas

Korolev, Rusia, AFP

Los dos rusos, Yuri Guidzenko y Serguei Krikaliov, y el norteamericano William Shepherd, que dirige la misión a bordo, entraron hacia las 11H00 GMT en la EEI, aproximadamente una hora y media después del ensamblaje de la nave Soyuz al módulo ruso Zvezda (Estrella), el principal elemento de la estación en el que vivirán y trabajarán durante los próximos cuatro meses.

El Zvezda es un pequeño módulo, de 13 metros de largo y 19 toneladas, equipado de una cocina y de «habitaciones individuales».

Tan pronto franquearon el acceso, los tres hombres iniciaron los trabajos de acondicionamiento de la estación, poniendo en marcha los sistemas de iluminación y la cámara para transmitir imágenes a la tierra.

«Nos sentimos bien en la estación», aseguraba dos horas más tarde Serguei Krikaliov en una comunicación con el TSOUP, el centro ruso de control de vuelos espaciales en Korolev, cerca de Moscú. Los tres hombres, que partieron el martes del cosmódromo de Baikonur, en Kazajastán, a bordo del Soyuz, vivirán hasta su regreso a tierra previsto para el 26 de febrero, la primera misión habitada de larga duración a bordo de la estación espacial. La misión estará consagrada básicamente al acondicionamiento de la estación, quedando en segundo plano la experimentación científica. En órbita, a una altitud de 381 a 460 kilómetres de la tierra, los cosmonautas estarán sometidos a un ritmo de vida muy estricto, interrumpiendo su trabajo sólo de dos a tres horas al día para practicar ejercicios físicos.

Poco antes, responsables rusos y norteamericanos de la industria espacial, en un recital de mutuas efusiones, asistieron en directo a la conexión de Soyuz a la Estación, a las 09H21 y 20 segundos GMT.

Sentadas juntas, las tres esposas de los cosmonautas no escondían su nerviosismo mientras un responsable de la TSOUP contaba los metros: «5 metros, 4 metros antes de alcanzar la EEI…»

Un breve instante de incertidumbre que quedó rápidamente eclipsado por la explosión de alegría al anunciar la conexión.

Desde la TSOUP, Daniel Goldin, administrador de la NASA, la agencia espacial estadounidense, felicitó a los cosmonautas por «haber abierto la estación, no sólo a Rusia y a Estados Unidos, sino también a Europa, Japón y Canadá».

En el proyecto de la nueva estación espacial, que debiera estar listo en 2006, participan 16 países, incluyendo a Estados Unidos, Rusia, Japón, Canadá, Francia y España. Su costo fue estimado entre 60.000 y 100.000 millones de dólares. Como contrapunto a la euforia reinante, Goldin recordó, en una conferencia de prensa, los problemas financieros que amenazan la continuación del programa espacial ruso.

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