965 peregrinos murieron ahogados, asfixiados o pisoteados en 2005

Irak: Miles de peregrinos chiitas invaden Bagdad

Los peregrinos, que llegaron de todo el país, convergían hacia el mausoleo del imán Kadhim, situado en el barrio sunita de Jadimiya (norte), para besar su tumba.

Ancianos y jóvenes, vestidos de negro, se flagelaban con cadenas en señal de duelo, mientras a la muchedumbre de peregrinos, que casi todos marchaban a pie, se les ofrecían té, bebidas frescas y naranjas por las calles bagdadíes.

Numerosos vehículos blindados y soldados armados desplegados a lo largo del recorrido de la peregrinación controlaban la seguridad de la marcha, que atravesaba la capital iraquí.

Las autoridades decidieron tomar medidas de seguridad excepcionales para evitar que se repitan los incidentes de años anteriores, mientras se registran numerosos actos de violencia confesional en la capital iraquí.

La circulación en automóvil, moto o bicicleta está prohibida en Bagdad desde el miércoles al sábado, para evitar los atentados con coches bomba y los incidentes de años anteriores. También está prohibido el porte de armas.

«Hasta ahora, el peregrinaje se desarrolla normalmente. Esperamos tres millones de peregrinos», declaró el general Qassim Atta, portavoz del plan de seguridad actualmente impuesto en Bagdad.

«Las medidas de seguridad funcionan. La gente coopera. Nosotros también contamos con un apoyo aéreo y no hemos tenido incidentes», agregó.

El imán Musa al Kadhim falleció en Bagdad en el año 799 después de ser envenenado en la cárcel.

Todos los años, decenas de miles de peregrinos chiitas, llegados de todo el país, conmemoran el aniversario de su muerte congregándose en su mausoleo.

En agosto de 2005, la conmemoración se vio ensombrecida cuando la multitud fue presa del pánico debido a rumores sobre la presencia de extremistas que supuestamente se disponían a cometer atentados suicidas.

Al menos 965 peregrinos murieron ahogados, asfixiados o pisoteados en esa estampida en el puente Al Aimah de Bagdad, que conduce al mausoleo.

En 2006, siete personas murieron por explosiones y disparos durante la marcha al atravesar los barrios sunitas, que representan el 70% de los habitantes de Bagdad.

Los chiitas –que constituyen el 60% de la población de Irak– estaban reprimidos y perseguidos bajo el régimen del ex dictador Saddam Hussein, cuyos partidarios sunitas ocupaban la mayoría de los puestos de poder.

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