Crisis
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, descartó ayer la instauración del estado de emergencia para hacer frente a su peor crisis política en sus ocho años de gobierno y a un incremento de los atentados perpetrados por islamistas radicales. Una serie de rumores difundidos durante la noche hicieron pensar que el general Musharraf, que llegó al poder tras dar un golpe de Estado a finales de 1999, iba a decretar el estado de emergencia, también llamado de excepción, para atajar las «amenazas interiores y exteriores».
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