Un joven denuncia a quien lo hizo nacer

París, ANSA

¿Se puede citar a alguien ante la justicia porque nos hizo nacer? ¿La vida puede considerarse jurídicamente, si bien en casos extremos, un daño? ¿Un juez puede establecer que «habría sido mejor morir»?

Tendrá una dura tarea la Corte de Casación parisina, que el viernes enfrentará el caso de un minusválido grave que denuncia al médico que no se dio cuenta del sarampión de la madre y que de todos modos lo hizo venir al mundo.

Es un dilema ético el que los magistrados deberán afrontar, que no tiene precedentes en la jurisprudencia.

El joven, que hoy tiene 17 años y vive en un centro especializado de la región de París, se llama Nicolás Perruche, y son sus padres quienes llevan adelante la causa. El padre sostiene que «el único objetivo es asegurar el futuro del muchacho».

Nicolás nació gravemente minusválido a raíz del sarampión que su madre contrajo durante el embarazo. Fue contagiada por su hija de cuatro años. La mujer, en su segunda «espera» hizo una visita médica porque tenía todos los síntomas del sarampión.

Pidió que le fueran realizados los análisis del caso y expresó claramente el deseo de abortar en el caso de que hubiese sido contagiada por esa enfermedad, que puede provocar graves malformaciones del feto en una mujer encinta no inmunizada. Los análisis fueron equivocados y nació Nicolás, sordo, mudo, ciego, cardiopático y con grave retraso mental.

Ahora, tras 17 años difíciles, Nicolás y sus padres quieren un resarcimiento de ese laboratorio de análisis que dio resultados errados y del médico que ni siquiera dudó, no obstante la sospecha de sarampión de la mujer.

Desde el punto de vista jurídico, parece confirmado que los padres puedan ser resarcidos, en cuanto víctimas de un servicio médico errado, que frenó la voluntad de la madre de recurrir al aborto terapéutico en caso de sarampión.

En cambio, es mucho más discutible el derecho al resarcimiento de Nicolás. La Corte de Apelaciones ya había establecido que la causa de los terribles daños neurológicos del muchacho fue el sarampión contraído en el útero y nada más. Por ende, no fueron los errores del médico o del laboratorio de análisis, que nada quitaron o agregaron a la enfermedad en sí. No se podría haber hecho nada, aunque los análisis hubiesen sido correctos. De los exámenes médicos derivó sólo una consecuencia para Nicolás, el hecho de haber nacido en vez de haber muerto a través de una interrupción terapéutica del embarazo.

En este punto el jurista se detiene. Nacer en vez de morir.

«Me ha causado un daño», protesta 17 años después Nicolás o, en su lugar, lo hacen los padres. Para los jueces de la Casación, llegar a la sentencia será una ardua tarea.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje