La Corte de Justicia está en juego

Nueva York, ANSA

El próximo presidente de Estados Unidos, Al Gore o George W. Bush, no tendrá solamente en la mano la llave de la Casa Blanca: el 7 noviembre los norteamericanos hipotecarán también el futuro de la Corte Suprema de Justicia eligiendo al mandatario que le cambiará la cara al máximo organismo judicial.

La Corte, una de las responsables del equilibrio de poderes sancionado por la Constitución, tiene nueve jueces designados de por vida y lleva el peso de orientar a la nación en cuestiones clave.

Entre esas cuestiones se destacan el federalismo, el problema racial, el aborto, el derecho de los gay, la eutanasia o el destino de los 3.000 condenados que esperan la cámara de gas o la silla eléctrica en la antesala de la muerte.

Ninguno de los actuales magistrados ocupará sus sillas por mucho tiempo más. John Paul Stevens, aunque sigue jugando al tenis, ya tiene 80 años, el presidente William Rehnquist ha cumplido 76, Sandra Day O’Connor tiene 70 y una cuarta jueza, Ruth Bader Ginsburg, está enferma de cáncer y podría optar prematuramente por la jubilación. La apuesta podría ser muy alta y si alguien quiere jugar con fuego bastará apostar a derrocar la línea mantenida hasta ahora por la Corte. Bush, que de los nueve togados actuales admira a los conservadores Antonin Scalia y Clarence Thomas, nombrará a jueces que «apliquen la Constitución al pie de la letra». Gore se inclinará por magistrados que tengan el espíritu de poder renovar las leyes como en tiempos de dos grandes progresistas del pasado, los ex jueces Marshall y Brennan.

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