Barco se hundió con cargamento de químicos
Mientras en Francia el ministro de Transportes, Jean Claude Gayssot, declaraba que su país se ha movilizado para que la Unión Europea adopte medidas más estrictas de control de los navíos, en Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, adoptaba un tono bastante más enérgico.
«Es urgente» que los Estados de la Unión Europea y el Parlamento Europeo «aprueben lo más rápidamente posible» las proposiciones que les ha presentado la Comisión Europea.
La Comisión pide que esas proposiciones sean aprobadas «sin debilitarlas, idea que ha parecido prevalecer» en los últimos proyectos de acuerdo del Consejo de ministros de transportes europeos.
Esta declaración fue aclarada y reforzada por el vicepresidente de la Comisión Europea de transportes, Loyola de Palacio.
«La Comisión no está dispuesta a revisar en baja sus exigencias, contrariamente –denunció– a lo que ciertos Estados miembro pretenden» en base a argumentos de costo y rentalidad de estas medidas.
«Para proteger a las tripulaciones y al medio ambiente es necesario que cada cual haga un esfuerzo económico», insistió.
El «Ievoli Sun», una vieja nave italiana, se hundió en alta mar frente a la isla anglo-normanda de Aurigny, al noroeste de Francia, con seis mil toneladas de productos químicos de las cuales cuatro mil son muy tóxicas y corrosivas.
Esta catástrofe se produce antes de un año de la protagonizada por el petrolero «Erika» en diciembre de 1999 frente a las costas francesas.
En París, este mismo martes, los tres partidos de oposición en la Asamblea Nacional pidieron una reunión de urgencia del Consejo de ministros del entorno y del transporte de la Unión Europea.
Pretenden así que se aclare por qué las medidas propuestas por Francia a la Unión Europea y a la organización marítima internacional después de la catástrofe del «Erika», «todavía no desembocan en decisiones concretas y aplicables rápidamente».
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