Adán era 84.000 años más joven que Eva
El cromosoma Y, que se presenta sólo en los varones, y el DNA mitocondrial, que se hereda por vía materna, aparecieron en épocas distintas, con una diferencia de 84.000 años, lo que significa que Adán y Eva nunca se conocieron, por lo menos desde el punta de vista genético.
Así lo afirma un estudio internacional, coordinado por la Universidad Norteamericana de Stanford, y publicado en la revista Nature Genetics del mes de noviembre.
Los instrumentos que permitieron reconstruir su evolución consentirán ahora entender mejor las causas genéticas del dramático aumento de la infertilidad masculina.
Según la investigación, dirigida por Peter Underhill, el Adán portador del cromosoma Y, que es uno de los dos cromosomas sexuales junto al X, en las características actuales sería unos 84.000 años más joven respecto a Eva, portadora del actual DNA mitocondrial.
El DNA mitocondrial se encuentra en los mitocondrios, que son orgánulos donde se almacena la energía necesaria para las funciones vitales de cada célula.
El descubrimiento del equipo de Underhill significa que el DNA, tal y como lo conocemos actualmente, evolucionó como un mosaico, cuyas piezas fueron surgiendo en épocas diversas.
Entonces, según esta investigación, la primera portadora del DNA mitocondrial actual es una mujer que vivió en Africa hace unos 59.000 años, tal y como resulta de los análisis de la descendencia por vía paterna en más de 1.000 hombres, estudiados en 22 áreas geográficas distintas.
De esta manera, cada cromosoma evolucionó siguiendo su propio camino, y lo hizo a partir de un antepasado común que vivió muchísimos años atrás.
Para las mujeres eso ocurrió hace unos 143.000 años cuando, entre las diversas secuencias del DNA mitocondrial existente en distintas poblaciones, sólo una demostró ser ventajosa para sus portadores y comenzó a difundirse.
Por el contrario, las mujeres portadoras de otras versiones del DNA mitocondrial no dejaron descendencia.
También en la población masculina aparecieron versiones diferentes del cromosoma Y pero, con respecto a lo que ocurrió en las mujeres, se requirieron al menos 84.000 años más antes de que la versión más ventajosa se estabilizara.
La reconstrucción de la historia evolutiva del cromosoma Y pone ahora a disposición de los investigadores un sinfín de nuevos instrumentos, para estudiar lo que podrá ayudar a entender las posibles alteraciones responsables del aumento de la infertilidad masculina en los últimos años.
Compartí tu opinión con toda la comunidad