"Socialismo moderno y estrella de la esperanza"

La jornada dominical fue pródiga en elecciones locales en el continente. En Colombia se destaca la victoria de candidatos independientes frente a liberales y conservadores en las principales ciudades, como la del catedrático Antanas Mockus en Bogotá contra la postulante liberal. En Chile, el test de ocho meses de gobierno de Lagos mostró un margen para la Concertación estrechado por las dos puntas, con una derecha afirmada y vencedora en importantes alcaldías, como la sureña Concepción y Santiago, la capital, ganada por Joaquín Lavín, próximo candidato presidencial que se despegó ostensiblemente de la imagen de Pinochet.

San Pablo, la perla de la corona

Todas las miradas convergían sobre San Pablo, por su importancia en todos los aspectos (población, desarrollo industrial, concentración de empresas y trabajadores, aporte al PBI nacional). La victoria de la candidata del PT, Marta Suplicy, sobre el candidato de la derecha, el corrupto ex prefeito Paulo Maluf, fue contundente: 58.51% contra 41.49%. En el primer turno, la vencedora arañó el 40% de los votos y fue eliminado el candidato del partido del presidente Cardoso, Gerardo Alekmin. Maluf era además el padrino del ex gobernador del estado (Pitta), a quien también se le comprobaron actos de corrupción en gran escala, lo que otorgó al triunfo petista un elevado contenido ético, reflejo de la limpieza en el ejercicio del gobierno que el país entero reconoce en los electos del PT.

El caso de San Pablo es paradigmático en varios otros sentidos. Fue precisamente la conquista de la prefeitura de San Pablo, junto con la de Porto Alegre, la que catapultó a nivel nacional al PT el mismo año de la caída del muro de Berlín (1989). En aquella ocasión fue electa Luiza Erundina, que el primer turno de esta última elección compitió por el Partido Socialista alcanzando un 10% de los votos. Esto reviste importancia para futuras alianzas y acuerdos de todas las fuerzas de izquierda, que sigue siendo clave.

Consolidación y extensión

Porque si bien el PT ha sido señalado unánimemente como el gran vencedor, otras fuerzas de izquierda también alcanzaron posiciones relevantes.

El PT ganó por cuarta vez consecutiva Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul que también gobierna por intermedio de Olivio Dutra, quien fue el primer prefeito de la capital, sucedido por Tarso Genro (que ahora repite) y por Raúl Pont, actual prefeito. El nuevo titular alcanzó el 63.51% de votos, lo apoyaron prácticamente dos de cada tres sufragantes. Compitió con el candidato del PDT brizolista y ex gobernador estadual Alceu Collares. Bajo esas administraciones Porto Alegre ha sido ejemplo para todo Brasil (y más allá) del presupuesto participativo, fruto de la labor colectiva de la población que caracteriza el llamado modo petista de gobernar. En el mismo estado sureño, el PT se alzó también con las alcaldías de Pelotas y Caxías, cercanas a nuestra frontera. En Porto Alegre, considerada la puerta de entrada al Mercosur, se efectuará en enero próximo el primer Foro social mundial.

El PT triunfó asimismo en Belem, capital del estado norteño de Pará y principal ciudad de la vital región amazónica. Aquí logró la reelección el prefeito Edmilson Rodrigues, quien aplicó en un 100% el presupuesto participativo y logró vencer la oposición tenaz de los poderosos intereses oligárquicos de la región.

El PT extendió su zona de influencia. En Recife, capital del estado nordestino de Pernambuco, el petista Joâo Paulo derrotó al actual alcalde Roberto Magalhâes, del poderoso clan del derechista PFL, principal sostén del presidente Cardoso. Lo mismo ocurrió en Goiania, capital de Goiás, en el centro oeste, donde está enclavada Brasilia, capital de la República Federativa. Sin olvidar que ya en el primer turno había triunfado en Aracajú, capital del norteño estado de Sergipe.

Avances de la izquierda

Fueron significativas las victorias de fuerzas de izquierda que en diversas instancias se han coaligado con el PT y pueden hacerlo en el futuro. El Partido Socialista (PSB) reeligió a Celio de Castro con el apoyo de todos los partidos de izquierda en Belo Horizonte, tercera ciudad del país y capital del estado de Minas Gerais gobernado por Itamar Franco. También triunfó en Maceió, capital de Alagoas y feudo de Collor de Mello (quien fracasó en su intento de reaparecer en escena). En este caso su opositor fue un candidato del PPS, heredero del antiguo PCB, el cual también compitió en Manaos, capital de Amazonas. Ya en el primer turno la candidata socialista había triunfado en Natal, capital de Rio Grande do Norte.

El PDT de Leonel Brizola salió bien parado en los estados de Maranhâo (incluido São Luiz) y Roraima, mientras el PC do B compitió en el segundo turno en Fortaleza, Ceará. Se registraron también resultados favorables a la izquierda en Acre, cuna de Chico Mendes, en Amapá y en otros estados.

Vista al futuro

Con 12 millones de votos ya en el primer turno (un aumento superior al 51% con respecto a 1996), el PT se ubica en primer plano en el cuadro político brasileño y Lula surge como favorito hacia las presidenciales de 2002. Se pretende desvirtuar estos avances sustanciales alegando que el PT se ha transformado en el partido «rosa», desdibujando las aristas de su programa de transformación del Brasil. Lula rebatió estos conceptos, afirmando que «el PT continúa siendo el partido de la bandera roja». La alcandesa electa de San Pablo fue explícita al definir «un PT más maduro y responsable, que sabe administrar las ciudades, defensor férreo del sistema democrático, del socialismo moderno, de las luchas sociales, rojo y con la estrella de la esperanza»

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