Los desafíos del gobierno
El AKP deberá actuar como un partido de Estado para lograr cerrar las grietas de la sociedad turca y tendrá que lograr el consenso con todos los partidos en los siguientes asuntos: El laicismo y el islamismo deberán convivir en la democracia turca con una mayor libertad hacia otras religiones; el Ejército deberá respetar a las urnas y las decisiones del gobierno elegido por mayoría absoluta; el AKP deberá tener en cuenta a los demás actores al designar el candidato a presidente de la República; deberá manejar con guante de seda la situación del nacionalismo kurdo, que ha obtenido una representación en el parlamento y que puede ayudarle a sacar adelante la votación presidencial, y el toque de atención que supone el ascenso de la extrema derecha por la tibieza frente al terrorismo kurdo pese a tener desplegados 200.000 militares en la frontera con el kurdistán iraquí; tendrá que tomar decisiones en el caso de Chipre que no rechinen en exceso ni a los 35.000 soldados que tiene en el Norte de la isla ni a la UE que le exige la apertura de puertos y aeropuertos para seguir negociando la adhesión.
«Demasiados equilibrios y malabares que necesitan de un auténtico estadista para sacar adelante el país en los próximos años, sin fisuras importantes a nivel interno y con el objetivo declarado tras su victoria electoral de poder mantener en el horizonte la entrada en la UE, sin que Francia o Alemania le veten el camino del progreso político y económico», afirma el catedrático español de la universidades Complutense y Rey Juan Carlos, Miguel Angel Benedicto.
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