Los mercados, eufóricos
Los mercados reaccionaron con euforia ante la victoria del partido neoislamista en el poder en las recientes elecciones turcas. Una respuesta que obedece a las exitosas reformas macroeconómicas y la orientación liberal del gobierno de Recep Tayyip Erdogan.
Erdogan ha sido un firme defensor de las reformas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para aumentar la participación del sector privado en el crecimiento del PIB y reemplazar así el paternalismo y proteccionismo estatal, desde que asumió el poder a fines de 2002, cuando aún se hacían sentir las consecuencias de la grave crisis financiera turca.
Bajo el liderazgo de Erdogan, la inflación en Turquía pasó de 29,7% en 2002 al 9,65% en 2006, el crecimiento se mantuvo en una tasa promedio del 7% del PIB entre 2003 y 2006, y el déficit presupuestario fue reducido al 0,7% en 2006.
Las inversiones extranjeras directas, que se estancaban en 1.100 millones de dólares en 2002, alcanzaron los 20.000 millones de dólares en 2006, mientras que la deuda pública pasó del 78% al 45% del PIB entre 2002 y 2006.
«El AKP del primer ministro Erdogan es el ejemplo que necesita el mundo musulmán», estimó el diario estadounidense The Wall Street Journal en un editorial. «Mientras el AKP es un fuerte defensor de las reformas de libre mercado, las libertades civiles y la apuesta de Turquía por la UE, la oposición secular, liderada por el Partido Republicano del Pueblo, rechaza todos estos objetivos», aseguró la publicación.
Los inversores extranjeros parecen estar de acuerdo. El 70% de las acciones de las empresas públicas turcas están en manos de extranjeros y sus continuas compras han provocado un alza de más del 50% en las cotizaciones desde inicios del año.
Pero el crecimiento y las reformas no han logrado aún reducir la tasa de desempleo, que ronda el 10% contra un 6,5% en 2000, según el Instituto de Estadísticas de Turquía. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad