El discurso de Raúl Castro en el 54º aniversario del asalto al Cuartel Moncada

Cuba, la proeza cotidiana

Una mención especial fue dedicada a Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González, luchadores contra el terrorismo que enfrentan con dignidad una inicua prisión en EEUU.

 

La lucha contra los errores y las consecuencias del bloqueo

Con un fuerte acento crítico Raúl Castro enfatizó los logros alcanzados en los últimos años en el país y en las provincias destacadas en la emulación, pero «con clara conciencia de nuestros problemas, de las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes, algunas de las cuales ganaron terreno en las circunstancias derivadas del Período Especial», que no ha finalizado. A estos temas volvió más adelante, al analizar aspectos de la producción (por ejemplo de la leche y su transporte). Un papel fundamental desempeñan la constancia y la organización, el control y la exigencia sistemáticos, así como la incorporación del pueblo al combate por la eficiencia. «Es preciso sumar a todos ­agregó- en la batalla cotidiana contra los errores propios que agravan las dificultades objetivas derivadas de las causas externas, en especial las provocadas por el bloqueo económico de los Estados Unidos, que constituye realmente una implacable guerra contra nuestro pueblo» en la que se ha ensañado el gobierno de Bush. Señaló en ese sentido los obstáculos a las transacciones comerciales y financieras en el exterior, dirigidas a la compra de alimentos, medicinas y otras necesidades básicas, y la negación de acceso a los servicios bancarios imponiendo la extraterritorialidad de sus leyes. A ello se suman las trabas a los viajes de sus ciudadanos a Cuba y el incumplimiento de los acuerdos migratorios respecto al número mínimo de visas anuales, lo que estimula la emigración ilegal.

Pese a todas las dificultades, «los últimos doce meses (desde la Proclama de Fidel del 31 de julio pasado) han constituido un ejemplo notable de madurez, firmeza de principios, unidad, confianza en Fidel, en el Partido y sobre todo en sí mismo de nuestro pueblo», expresado en la batalla de ideas, la revolución energética y otros objetivos.

 

«No tendrán jamás a Cuba»

Entre ellos se destaca la Operación Caguairán, que permitió aumentar sustantivamente la capacidad defensiva del país, que proseguirá en los próximos meses hasta preparar a alrededor de un millón de cubanos y culminará en el Ejercicio Estratégico Bastión 2008 a fin del año entrante.

En este contexto pronunció la frase más comentada del discurso, dirigida a EEUU en estos términos: » La nueva administración que surja tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que extendimos en ocasión del 50 aniversario del desembarco del Granma, cuando reafirmamos la disposición de discutir en pie de igualdad el prolongado diferendo con el gobierno de EEUU (…) Si las nuevas autoridades norteamericanas dejan por fin a un lado la prepotencia y deciden conversar de modo civilizado, bienvenido sea. Si no es así, estamos dispuestos a continuar enfrentando su política de hostilidad incluso durante otros 50 años, si fuera necesario».

Aquí se guía por la Reflexión y Manifiesto para el pueblo de Cuba redactado por Fidel Castro el 17 de junio y publicado bajo el título «No tendrán jamás a Cuba», en que señala que el país no cederá un ápice ante los intentos de presión y chantaje ni hará la mínima concesión unilateral y culmina con la afirmación de que «nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre».

 

Rigor, orden y disciplina

He aquí algunas afirmaciones fundamentales sobre los agudos problemas internos: «El salario aún es claramente insuficiente (…) por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo. Ello favoreció manifestaciones de indisciplina social y tolerancia que una vez entronizadas resulta difícil erradicar». Hay quienes «usan las dificultades como escudo frente a la crítica por no actuar con la celeridad y efectividad necesarias, o por carecer de la sensibilidad y valentía política requeridas». Se requiere «ante todo trabajo organizado, control y exigencia un día tras otro; rigor, orden y disciplina sistemáticos». El país trabaja «con premura y sin desesperos». «Todo no puede resolverse de inmediato». «No habrá soluciones espectaculares». El ahorro, sobre todo de combustibles, «es una tarea estratégica».

Destaca en este plano las dificultades derivadas de la difícil situación económica internacional y extrae algunas conclusiones: «Cualquier incremento de salarios o descenso de precios, para que sea real, sólo puede provenir de una mayor y más eficiente producción o prestación de servicios». «Nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar más de lo que tiene». Coloca como meta reducir la importación, en primer lugar de alimentos «cuya producción nacional está aún lejos de satisfacer las necesidades». «Estamos ante el imperativo de hacer producir más la tierra».

También se necesita recuperar la producción industrial nacional e incorporar nuevos renglones. «En tal sentido estudiamos el incremento de la inversión extranjera, siempre que aporte capital, tecnología o mercado (…), trabajando con empresarios serios y sobre bases jurídicas bien definidas que preserven el papel del Estado y el predominio de la propiedad socialista».

 

La decisión irrenunciable de construir el socialismo

En tal sentido «se requiere trabajar con sentido crítico y creador, sin anquilosamiento ni esquematismos», porque «lo único que jamás cuestionará un revolucionario cubano es nuestra decisión irrenunciable de construir el socialismo».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje