Peronistas buscan unirse y volver al poder
Dos encuentros en la cumbre del justicialismo, hoy en San Miguel de Tucumán y mañana en La Rioja, se orientan a intentar exhibir un discurso unificado frente al gobierno y de cara al electorado, en un intento de capitalizar los coletazos de la crisis que sacude al gobierno de la Alianza. En Tucumán la excusa es conmemorar el primer aniversario de la gestión de Julio Miranda, quien llegó a la gobernación provincial en una reñida elección. Le tocó suceder al represor Antonio Domingo Bussi y constituyó un acontecimiento para el ex dirigente sindical petrolero, aunque en tiempo en que trabajaba, manipulaba un surtidor en una estación de gasolina. Lo novedoso en esta ocasión es que Miranda invitó a los trece gobernadores justicialistas restantes, entre ellos los tres «presidenciables» (Carlos Ruckauf, provincia de Buenos Aires; Carlos Alberto Reutemann, Santa Fe; y José Manuel de la Sota, Córdoba) pero también al ex presidente Carlos Menem –titular formal del Partido Justicialista– y al ex candidato presidencial del peronismo Eduardo Duhalde, archienemigo del riojano. Anoche, no se sabía a ciencia cierta quiénes asistirán. Es que, en rigor, la expectativa mayor está puesta en el encuentro que se realizará mañana en la provincia de La Rioja y al que fue invitado el mismo elenco, incluidos Menem –que, así, jugará de local–, Duhalde y los jefes de los bloques parlamentarios nacionales del PJ. La sola inclusión de todos esos nombres en una misma lista supone una fuerte voluntad del PJ para dejar de lado las rencillas internas y buscar algún grado de cohesión. La idea es fortalecerse para abordar la crisis que atraviesa la Alianza.
Un discurso unificado
Oficialmente el cónclave riojano fue llamado para que los gobernadores sigan analizando el proyecto de Presupuesto 2001 que el Poder Ejecutivo envió al Congreso y que contiene algunos recortes que no los conforman. Los gobernadores ya han tenido otras asambleas con la idea subliminal de mostrarse como conducción real del peronismo, vistas las resistencias que aún despierta Menem.
Ayer el jefe del gabinete de ministros, Chrystian Colombo, inició negociaciones con los legisladores justicialistas de las dos cámaras para asegurar el mayor consenso posible para que el presupuesto sea aprobado y, con ello, el gobierno de la Alianza poder exhibir frente a los mercados que controla la situación.
En la Cámara baja, el respaldo de Cavallo a la Alianza para que se apruebe la norma, que es clave, permite suponer que en ese ámbito se superarán los escollos. Los senadores, que no se recuperan del escándalo de los sobornos, pueden ser el principal escollo. Las provincias gobernadas por el peronismo tienen serias objeciones al presupuesto, por cortes de subsidios y «violaciones» a acuerdos sobre distribución de impuestos pactados antes que Fernando de la Rúa asumiera la presidencia. Como para el Ejecutivo lo que importa es que el déficit de 4.100 millones de dólares no se desmadre, hay lugar a acuerdos.
En uno y otro encuentro, la plana mayor del peronismo (que sí contiene a todos, menemistas y los otros, significará un toque de atención para la Alianza) analizará el cuadro nacional posdimisión de Carlos «Chacho» Alvarez, así como escenarios futuros. Sigue pendiente la idea de los gobernadores más influyentes de obtener una cuota de poder en el gobierno nacional. No estarán ausentes los intentos de sectores económicos de instalar en el gobierno al ex ministro Domingo Cavallo.
Sucesivamente, desde ministros al ex vicepresidente Alvarez se han negado, por imprudente, esa posibilidad, que políticamente es inviable para el mantenimiento de la coalición Alianza.
Pero, para algunos, se trata de eso, de partirla. Era el objetivo del renunciante jefe de los espías Fernando de Santibañes, que tiene el récord de haber hecho quebrar un banco y, casi, a la coalición gobernante.
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