Los talibanes aplazan la suerte de los surcoreanos secuestrados
Los rebeldes anunciaron ayer, mediante un portavoz, el nuevo plazo para que el gobierno afgano acepte sus demandas respecto a los rehenes, voluntarios evangelistas, la mayoría mujeres.
«A petición del ministerio del Interior, que nos había pedido más tiempo, hemos prolongado nuestro ultimátum hasta (el viernes a) mediodía», declaró por teléfono a la AFP un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi.
Los talibanes anunciaron el pasado miércoles por tercera vez un nuevo plazo, el «último» según ellos, que se agotó en la noche del miércoles al jueves sin que ningún rehén surcoreano fuera asesinado.
Tras la ejecución de un rehén el pasado miércoles en la provincia de Ghazni (a 140 km al sur de Kabul), los talibanes amenazaron con matar a otros si no se respetaban sus condiciones de intercambiar ocho surcoreanos por el mismo número de prisioneros talibanes.
Fue entonces cuando Seúl se apresuró a mandar a un nuevo emisario para intentar desbloquear la situación.
«Si le ocurre algo a los coreanos, los gobiernos afgano y coreano serán los responsables, ya que el Ejecutivo coreano no está ejerciendo suficiente presión sobre el afgano para que libere a nuestros prisioneros», declaró Ahmadi.
En Seúl, el portavoz presidencial, Cheon Ho-Seon, estimó sin embargo que las exigencias de los talibanes eran «vagas y contradictorias», ya que «la insurgencia está dividida y los rehenes están retenidos en distintos lugares».
El presidente afgano, Hamid Karzai, declaró que no se produciría jamás un intercambio de prisioneros después de la polémica que acarreó el que sirvió para liberar al periodista italiano Daniele Mastrogiacomo, el pasado marzo.
El pastor de 42 años Bae Hyng-Kyu, jefe del grupo de la Iglesia presbiteriana Saem-mul, fue el primer rehén víctima de los talibanes y su cuerpo acribillado a balazos se encontró la noche del miércoles cerca de Qarabagh.
Este asesinato era el primero de un rehén extranjero en Afganistán desde que los talibanes acabaran con la vida de un indio en abril de 2006 y fue calificado de «acto inhumano» por Corea del Sur.
Los rehenes surcoreanos, de entre 20 y 30 años, fueron secuestrados cerca de Qarabah mientras circulaban en un autobús privado en la carretera Kabul-kandahar (en el sur), zonas controladas por la insurgencia.
Se trata del grupo más importante de extranjeros secuestrado en Afganistán desde la caída del régimen fundamentalista talibán a finales de 2001.
Los talibanes también mantienen cautivo a un ingeniero alemán, que se encuentra «muy enfermo» según su portavoz, y a cuatro de sus colegas afganos, secuestrados el pasado 18 de julio en la provincia de Wardak (a 100km al sur de Kabul).
Por estos cinco rehenes los talibanes también exigen un intercambio de prisioneros.
Otro alemán que había sido secuestrado junto a ellos fue encontrado muerto el pasado domingo y su cadáver fue examinado este jueves para determinar la causa de su muerte.
Los talibanes aseguran haberle ejecutado, aunque podría hacer fallecido de un ataque al corazón antes de ser disparado, según los gobiernos alemán y afgano.
El jefe de los rebeldes talibanes, Mansur Dadulah, uno de los cinco prisioneros intercambiados en marzo a cambio de Mastrogiacomo, aseguró a una televisión británica que los talibanes tenían orden de secuestrar a los extranjeros «en cualquier parte». *
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