Ciento treinta ex guerrilleros se postularon a cargos ejecutivos y legislativos

Los colombianos se dieron una tregua y fueron a votar

La presunta alta votación, pronosticada para las principales ciudades, coincide con el llamamiento hecho por el presidente Andrés Pastrana para enviar, de esa manera, un mensaje de «rechazo a los «violentos.»

Las elecciones se desarrollaron durante ocho horas continuas en la casi totalidad de los 1.085 municipios de los 32 departamentos (estados) que conforman el país, incluyendo la zona desmilitarizada de distensión, que es controlada por los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC).

En cuatro apartadas zonas del norte y sudeste se produjeron refriegas esporádicas entre tropas del Ejército y guerrilleros de izquierda o derecha, pero sin que llegaran a afectar los puntos en donde estaban colocadas las urnas para depositar los votos, según el «parte de tranquilidad» dado por el ministro de relaciones interiores, Humberto de la Calle Lombana.

Los candidatos a gobernadores de departamentos, alcaldes, diputados departamentales y concejales, presentaron programas orientados a mejorar la calidad de vida en sus regiones, afectadas en su mayoría por las acciones de las tres principales organizaciones rebeldes de izquierda y derecha: FARC, ELN y paramilitares.

Unos 160 candidatos se retiraron debido a las presiones ejercidas a través de las amenazas de muerte o de secuestros, presuntamente procedentes de los grupos alzados en armas.

En los cinco municipios que comprenden la zona de distensión se registró una masiva votación, no obstante a que un comandante guerrillero decomisó transitoriamente algunos votos, según dijeron fuentes locales.

Algunos críticos del proceso de paz han dicho que los candidatos en esa zona a los cargos en disputa tienen un apoyo directo o indirecto de las FARC.

En las listas de aspirantes a los gobiernos y órganos legislativos regionales se presentaron 130 ex guerrilleros de izquierda, la mayoría con «buenas posibilidades» de tener éxito, según las encuestas de opinión pública.

Las elecciones fueron vigiladas por unos 300.000 miembros de las Fuerzas Armadas y de los organismos de seguridad del Estado.

Los guerrilleros de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) cumplieron casi en su totalidad la promesa de no obstaculizar las elecciones de ayer, pero junto con los paramilitares vetaron a un número no determinado de candidatos.

Los paramilitares derechistas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) son acusados de tener secuestrados desde la semana pasada a seis congresistas.

Ayer se eligieron 30 gobernadores, 993 alcaldes, 502 diputados para las asambleas de los 32 departamentos y 12.118 concejales para los 1.085 municipios que hay en el país.

Anteriormente fueron escogidos dos gobernadores y 92 alcaldes para llenar los cargos vacantes de los que fueron destituidos por distintas razones, se retiraron o fueron asesinados.

El sábado fue encontrado el cadáver de José Aquiles Rodríguez, ex alcalde de Ocaña secuestrado por guerrilleros izquierdistas el pasado 21 de agosto, quienes supuestamente lo asesinaron después de haberlo condenado en un denominado «juicio político» por supuestos malos manejos de dineros. El crimen es atribuido por fuentes cercanas a los militares al Ejército Popular de Liberación (EPL), un pequeño grupo armado que opera en el noreste del país.

Las elecciones podrían derivar, según analistas locales, en un descenso en el poder de los tradicionales partidos liberal y conservador, que, sin embargo, se mantienen aún como los más fuertes al recoger conjuntamente un 47,3 por ciento de la votación total. Los conservadores tendrán un 8,8 por ciento y los liberales mantienen una mayoría con 38,3 por ciento, según las encuestas.

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