Las fatwas avalan la inmolación

En el Islam el suicidio está prohibido. Sin embargo, hay fatwas por las cuales se avala la inmolación por la causa y, si alguien se convierte en mártir, evita los tormentos de la tumba. Después de la muerte, un ángel aparece e interroga sobre los pecados cometidos y toma la decisión si, la persona, va al paraíso o al infierno. Pero, si es un mártir, el cuestionario no se hace y llega directamente al Edén.

En este sentido, no todas las opiniones son concordantes: el gran muftí de Arabia Saudita, Abdul Aziz bin Abdala Al – Sheik, por ejemplo, declaró, públicamente, que «aquellos que se suicidan en atentados terroristas no mueren como mártires, sino como suicidas, en un acto –el suicidio– que es objeto de inequívoca condena en la ley islámica». En el verso 190 del capítulo 2 del Corán se lee: «enfrentaos por Alá a quienes se enfrenten contra vosotros, pero no os excedáis. Alá no ama a los que se exceden».

En cuanto al kamikaze, el muftí de Egipto, Ahmed al-Tayeb, apoya a los suicidas, al igual que lo hizo su predecesor, sin importar sus blancos. Se los llama mártires. Los líderes religiosos musulmanes de Irak, por ejemplo, decretaron que los suicidios con bombas, de los palestinos contra los israelíes, eran un acto virtuoso de Jihad o guerra santa. El decreto afirmaba que «los clérigos musulmanes en Irak bendicen esos actos suicidas y piden a todos los clérigos musulmanes que apoyen y respalden a los luchadores con sus fatwas».

«Para nosotros, los musulmanes, el martirio no es el fin de las cosas, sino el principio de las cosas más maravillosas. En la próxima vida uno está en una eterna beatitud, mientras en esta vida, aquellos tras de él. continúan recibiendo su inspiración (…) cada mártir, que los palestinos ofrecen, es ganancia y no una pérdida».

Entre la dirigencia es fácil encontrar la razón a este pensamiento. Y no faltan las fundamentaciones. Así por ejemplo, existe la referencia a una carta, enviada por el musulmán Khaled Ibn Al-Walid, que enfrentó a un enorme ejército persa en el año 637, en nombre de su líder –el primer califa, Abu Bakr– quien afirmó «he venido a usted con gente que ama la muerte tanto como usted ama la vida». Este mensaje mantiene su vigencia y es utilizado, frecuentemente, por la Jihad.

Yahya Ayyash, apodado «El Ingeniero», principal fabricante de bombas de Hamas, consideraba que, el uso de bombas humanas era la manera de hacer insoportable, para Israel, el costo de vidas humanas, aun más insoportable.

Khaled Meshaal, líder de Hamas asentado en Damasco, afirmó que «nuestros enemigos (…) no entienden que tal operación suicida (…) es un derecho natural». Con anterioridad, Ahmed Yassin acusó a Arafat –que mantenía conversaciones en Washington, convocado por el presidente Clinton– «de debilitar el levantamiento palestino mediante sus contactos con el enemigo israelí, completando la idea con la siguiente aseveración. El Corán dice que los creyentes tienen derecho a defenderse. No sólo a defender sus vidas, sino también su país, el honor y el dinero. El que muere defendiendo esos objetivos es un mártir. Los suicidas mueren defendiendo su tierra, por lo tanto, son unos mártires (…) nuestro grupo planea llevar a cabo operaciones de martirio (ataques suicidas) contra objetivos israelíes (…) El pueblo palestino está decidido a liberar su territorio e Israel sólo entiende el lenguaje de la fuerza. Y más aun: aquel que defiende su propiedad es un mártir, aquel que defiende su religión es un mártir y aquel que defiende su honor es un mártir».

Abdel Aziz al Rantissi, líder político de Hamas, dijo que, ser hombre-bomba, «es un sacrificio ya que finaliza su vida antes de tiempo. No tengo dudas que los suicidas son mártires ya que sus acciones encabezan la lucha contra la resistencia antiisraelí». O sea, si el mártir tiene intención de matarse, debido a que está cansado de la vida, es suicidio. Pero si quiere sacrificar su alma, con el objetivo de golpear al enemigo, y ser recompensado por Alá, se lo considera mártir y no alguien que comete suicidio. Además, no se privó en declarar, públicamente, que educaba a sus hijos para que fueran suicidas y que ese sería un gran orgullo.

Un pronunciamiento del sheik Al-Caradhawi, uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes y autoridad religiosa reconocida en el Islam sunnita, afirmó que «quien comete suicidio se mata a sí mismo por su propio beneficio, mientras que quien comete martirio se sacrifica a sí mismo en aras de su religión y de su nación». Y aclara que, estas operaciones, son permitidas incluso cuando se trata de bajas civiles. «La sociedad israelí es militarista por naturaleza. Tanto hombres como mujeres sirven en el ejército y pueden ser reclutados en todo momento (…) Por otro lado, si un niño o un anciano mueren en tales operaciones, no son muertos deliberadamente, sino por error, como resultado de una necesidad militar. La necesidad justifica lo prohibido», sostuvo. *

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