El camino más corto al paraíso
Muchos jóvenes solicitan convertirse en mártires antes de tiempo, otros son padres de muchos hijos sin convicciones religiosas, o mujeres, ya que la teología de Hamas no impide el martirio femenino y, de hecho, lo exalta, explican los expertos.
La organización paga el funeral y todas las ceremonias de condolencia. Hamas abona una mensualidad a la familia del mártir, guiados por los enseñanzas de Mahoma, de que aquel que ayuda a un combatiente es como uno de ellos. «El que ayuda a la familia de un combatiente es como si él mismo hubiera luchado», y financia la atención sanitaria y la educación de sus hijos. Hombres y mujeres saben que «el mártir no huye de la vida. Está construyendo el futuro para sus hijos».
Después del atentado, la organización se encarga de la distribución de un video, que muestra las últimas palabras del «mártir». Algunos dan publicidad a los medios de prensa, como si fuese la invitación para un casamiento, declarando, por ejemplo, que el mártir fulano de tal de tantos años mató a un número determinado de israelíes, manifestando –a familiares y amigos– la satisfacción por el sacrificio de su hijo.
En la visión del mundo fundamentalista islámico, no hay diferencia entre política y religión. Afirmar que son distintas se considera un prejuicio típicamente occidental que, los extremistas, consideran extraño a la tradición islámica. Hamas dedica mucha atención a superar esas y otras objeciones según las cuales la inmolación va contra el Islam y, por tanto, los atentados suicidas no serán lícitos para un musulmán.
Máximo Introvigne, director del Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones con sede en Turín, advierte que no se puede obviar el factor religioso a la hora de analizar a Hamas, y dice que «la cuestión Palestina, para Hamas, no es una de tantas al lado de Chechenia, Kachemira u otras: es la madre de todas las cuestiones, y no sólo por razones políticas, sino también teológicas».
Hamas es parte de un gran espectro internacional. El fundamentalismo islámico tiene influencia sobre millones de personas. Hamas es una rama palestina del movimiento fundamentalismo islámico, los Hermanos Musulmanes, fundado en Egipto el 1928 por Hassan al-Banna. En 1954, el presidente egipcio, el panarabista Nasser los declaró ilegales y los persiguió, hecho que determinó una fuerte división interna.
«Por un lado tenemos una corriente radical que se mantiene fiel a la fórmula leninista del golpe de Estado», entiende Introvigne, y que por cierto logró su objetivo en Gaza, al derrocar a los palestinos de Fatah fieles al presidente Abas.
Por otro lado, hay una corriente neotradicionalista, que intenta perseguir una islamización de la base. «Es una especie de visión gramsciana, que quiere conseguir el poder pero antes conquistar la sociedad, organizando el sindicato musulmán, las escuelas musulmanas, centros de salud, los periódicos musulmanes, entre otras organizaciones del entramado social», entiende el experto.
En 1957, la dirección de los Hermanos Musulmanes en Palestina se adecuó a la posición neotradicionalista, cesó toda actividad militar, dejó de organizar atentados y se dedicó a redoblar el número de las mezquitas presentes en la franja de Gaza y en Cisjordania. Construyó una red capilar de instituciones fundamentalistas pueblo por pueblo y barrio por barrio. Entre 1957 y 1987 se dio en Palestina una actividad armada y terrorista ligada a los nacionalistas laicos de Fatah y a otros componentes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) del líder histórico Yasser Arafat.
Pero en 1987 estalló la Intifada, en un momento de debilidad de la OLP. Entonces, los Hermanos Musulmanes declararon que la operación neotradicionalista había tenido éxito y que ya se podía pasar a una fase radical de lucha armada. La red islámica es fuerte en toda Palestina. Allí fundaron Hamas, una palabra que significa «fervor» y que al mismo tiempo es acrónimo de «Movimiento de Resistencia Islámico».
«La religión es un elemento determinante»
Para Introvigne, «a menudo, en Occidente se comete el error de considerar los fenómenos religiosos como superestructuras. Es una herencia del análisis marxista. Está claro que en todos los fenómenos complejos las causas son múltiples y se entrelazan motivos económicos, políticos y religiosos. Pero en el caso de Hamas la religión es un elemento determinante».
«Si leemos su estatuto, vemos cómo esta organización tiene como objetivo transformar Palestina en un estado islámico, es decir, regido por la sharia (ley islámica), en la perspectiva de una reunificación de todo el mundo musulmán en el Califato. Pero con una especificidad, anunciada en el artículo 14: la liberación de Palestina es una obligación para todo musulmán, viva en el país que viva», indica el experto.
«La cuestión Palestina, para Hamas, no es una de tantas al lado de Chechenia, Kachemira u otras: es la madre de todas las cuestiones, y no sólo por razones políticas, sino también teológicas», indica el experto italiano.
Según Introvigne, «en la visión del mundo del fundamentalismo islámico, no hay diferencia entre política y religión. Es más, afirmar que son diferentes se considera un prejuicio típicamente occidental que los fundamentalistas consideran extraño a la tradición islámica».
Puede ser desagradable decir que el terrorista suicida de Hamas está movido por la religión. Pero es así. Es un error considerarles sólo manipulados o personas que esconden motivos económicos, opinan los especialistas.
Un análisis del perfil socioeconómico de los que han hecho una opción por el martirio nos dice que su nivel, sea del poder adquisitivo o de educación, es superior a la media de los palestinos. Es más, un par de terroristas formaban parte de la más alta burguesía. Es la ideología, o más bien la religión, que los impulsa. No es solo la desesperación, opina Introvigne.
«La gran mayoría de los terroristas proviene de familias de clase media y sus líderes pertenecen a la clase alta. Así ocurre en casi todos los movimientos políticos, incluso los movimientos terroristas. Aunque Al Qaeda justifique sus operaciones afirmando que actúa en nombre de sus hermanos pobres, sus lazos con la pobreza son, en el mejor de los casos, indirectos», sostiene Marc Sageman, investigador independiente del terrorismo y fundador y directivo de Sageman Consulting LLC, en Rockville, Maryland.
«La edad promedio de quienes pasan a integrar organizaciones terroristas rondaba los 26 años. Se trata de hombre adultos, plenamente responsables de sus acciones. Sin embargo, y debido posiblemente a la creciente importancia de la Internet, que atrae a gente más joven, la edad promedio está disminuyendo. En la Internet, los jóvenes encuentran mitos sobre Al Qaeda que inspiran a algunos a llevar a cabo operaciones en su nombre, incluso cuando no han conocido a Al Qaeda ni se han desempeñado bajo su dirección.
En los últimos dos años la edad promedio de terroristas detenidos que tienen lazos con Al Qaeda ha disminuido y ronda ahora los 22 años», indica Marc Sageman.
Lionel Beehner, miembro del Consejo para las Relaciones Exteriores de Estados Unidos, sostiene que a pesar de que algunas encuestas diagnosticaban un menor apoyo a los atentados suicidas dentro del mundo árabe e islámico, existen muchos líderes políticos y religiosos que continúan legitimando este tipo de ataques como forma de hacer política».
«El atentado suicida es una táctica de bajo coste, añade, que provoca casi siempre una respuesta inmediata en forma de represalias, lo que incita al conocido ciclo de la violencia, según el autor. El fanatismo religioso se encarga de respaldar moralmente estas acciones, lo que aumenta también el número de voluntarios para la causa suicida», concluye Lionel Beehner. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad