Secretario de Fox duda de investigación oficial

Una «reserva» a la conclusión oficial sobre el asesinato del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio, manifestó hoy Alfonso Durazo, antiguo secretario del fallecido y actual secretario del presidente electo de México, Vicente Fox.

Durazo sostiene en un artículo publicado en el periódico «Reforma» que no rechaza por el origen la conclusión de la Procuraduría General de la República (PGR), pero señala que «es inevitable aceptar que estamos ante un caso manipulado políticamente por innumerables actores».

El ex cercano hombre de confianza de Colosio agrega que «no se cruzó información respecto a testimonios contradictorios» y como prueba de ello indica que en su caso «bastó con que alguien diera una versión distinta a la mía para invalidar mi dicho».

También señala que «se requirieron más de cinco años para que la fiscalía contara con la declaración del actual presidente (Ernesto Zedillo)» sobre documentos que como coordinador de la campaña electoral de Colosio, asesinado el 23 de marzo de 1994, envió el 19 de marzo de ese año.

Zedillo mandó en esa fecha a Colosio una carta en la que le recomendaba una mejor relación con el presidente en ejercicio, Carlos Salinas, pero nunca quedó claro cuáles eran los motivos de la fricción a la que se aducía en la misiva.

En el texto de Durazo se reclama reabrir el caso y que la Comisión de la Verdad, organismo que prometió establecer Fox cuando asuma el próximo primero de diciembre para aclarar hechos significativos y no aclarados como la matanza de 1968, investigue nuevamente el asesinato de Colosio.

El actual secretario de Fox mantiene que el asesinato de su ex jefe y amigo se registró en un entorno político muy complejo, «en un momento de intensa lucha por el poder».

Además, Durazo sostiene que la investigación, a la que le reconoce «mucho trabajo», «adolece de pulcritud».

La fiscalía presentó un trabajo de 68.543 fojas, con 174 tomos y 296 anexos presentados en CDs y videos sobre cómo se llevaron a cabo las investigaciones.

El informe final señala que se comprobó que Colosio fue asesinado por Mario Aburto, quien cumple condena por el crimen en una cárcel de alta seguridad, pero que no se pudo comprobar ninguna de las tesis de complot enunciadas.

Aburto fue detenido inmediatamente después del asesinato, ocurrido en Lomas Taurinas, un barrio habitado por marginados, ubicado en las afueras de la ciudad de Tijuana, en el norteño estado de Baja California.

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