Siguen apareciendo cadáveres del Kursk

Una cantidad no precisada de cadáveres fueron sacados ayer del submarino nuclear ruso Kursk, justo el mismo día en que los restos de los primeros cuatro marineros, recuperados el jueves, recibían en la base de Severomorsk un homenaje fúnebre a nombre de los 118 fallecidos en la nave hundida el 12 de agosto pasado.

Delante a las cuatro féretros cubiertos por la bandera con la cruz de San Andrés, símbolo de la marina rusa a fines de los tiempos de Pedro el Grande, se reunieron bajo un temporal de viento y nieve camaradas y familiares, la cúpula militar del país y representantes del gobierno.

El ministro de Defensa ruso, Igor Sergheiev, pidió públicamente «perdón» por no haber salvado a la tripulación.

Entre los féretros se encontraba el del teniente de navío Dmitri Kolesnikov, el único oficial que pudo ser identificado y quien dejó un mensaje a su esposa en una nota en la que relató que al menos 23 tripulantes sobrevivieron varias horas después del accidente, refugiados en el compartimento 9 del submarino. En un clima de evidente y profundo dolor, los compañeros y familiares de las víctimas escucharon en silencio el pedido de perdón de Sergheiev.

Durante la ceremonia, un grupo de marineros terminó de rodillas sobre la nieve durante algunos minutos, mientras se escuchaba un prolongado sonido de las sirenas de las naves que se encontraban ancladas y con las banderas a media asta.

Conmoción también se pudo apreciar entre los otros oradores en el funeral, en particular el vicepremier Ilia Klebanov, jefe de la comisión gubernamental de investigación del siniestro aún no aclarado.

Klebanov admitió que todavía no es posible «decir exactamente qué es lo que provocó la tragedia», pero prometió –en nombre del presidente Vladimir Putin– que será «transparente» todo lo relacionado a la investigación.

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