Escrito por: QUITO - AFP - PL
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, puso punto final a las maltrechas relaciones con el Congreso y ahora va tras su disolución por parte de la futura Asamblea Constituyente, confiado en una popularidad que evidencia los primeros síntomas de debilitamiento.
“No tenemos ninguna esperanza en este Congreso. ¡Haga lo que quiera!. Esperaremos a la Asamblea (que redactará una nueva Constitución) y si los ciudadanos tenemos mayoría, pediré que lo disuelva”, sostuvo el presidente la noche del miércoles.
El mandatario apostará fuerte por un triunfo en las elecciones de la Asamblea de plenos poderes del 30 de setiembre.
Un reciente estudio de la firma Informe Confidencial señaló un descenso en la aceptación y credibilidad del gobierno, aunque su gestión sigue siendo calificada de buena o muy buena por más del 70% en Quito y Guayaquil.
Correa llegó al poder sin postular candidatos al Parlamento y en varias ocasiones ha anunciado que pedirá la disolución del mismo.
El gobierno ecuatoriano mira hoy hacia la Asamblea Constituyente como el mecanismo de solución de los problemas del país, tras el rechazo del congreso unicameral a varias resoluciones gubernamentales. *
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