Pakistán en una "guerra frontal" contra extremistas
El jefe del Estado paquistaní, igualmente jefe de las fuerzas armadas, se contentó con anunciar el envío, antes de fines de año, de unos 30.000 policías y paramilitares a las zonas tribales, en refuerzo de los 80.000 a 90.000 soldados ya presentes.
«Estamos ante un combate frontal directo con las fuerzas extremistas. Debemos atacar el problema desde la base, ahí donde aquellos que cometen atentados suicidas tienen sus raíces», explicó Musharraf a los periodistas.
«Tenemos buenas informaciones sobre quién está detrás de todo esto (…) tenemos que atacar a aquellos que organizan» los atentados, añadió el general Musharraf, quien descartó no obstante imponer el estado de emergencia o suspender las elecciones legislativas.
Musharraf aseguró que las elecciones legislativas, programadas para finales de año o comienzos de 2008, tendrán lugar según el calendario previsto.
«No habrá estado de emergencia. Las elecciones tendrán lugar en el momento previsto», declaró.
Estados Unidos ha multiplicado en los últimos días sus declaraciones, algunas veces en tono conminatorio, para Pakistán, uno de sus principales aliados en la guerra contra «el terrorismo islamista», lance una ofensiva masiva en las zonas tribales con Afganistán.
Los estadounidenses aseguran que los talibanes afganos y los combatientes de Al Qaeda han reconstituido sus fuerzas en esas zonas, sostenidos por los fundamentalistas paquistaníes, quienes en los últimos días han lanzado una serie de atentados suicidas que han causado al menos 91 muertos, principalmente soldados y policías.
En el último ataque, ayer, al menos 34 personas murieron –17 militares y otros 17 militantes islámicos– en enfrentamientos armados en el noroeste de Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, informó el ejército.
Estos ataques han sido perpetrados después de que ciertos líderes militantes pro talibanes, así como también el número dos de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, llamaran a vengarse por el asalto militar de la Mezquita Roja en Islamabad días antes, en el que murieron 75 militantes islamistas.
El martes por la tarde, un atentado suicida en pleno centro de la capital mató al menos a 17 personas en Islamabad, en un mitin de la oposición al general Pervez Musharraf.
Las autoridades atribuyeron rápidamente este atentado a los fundamentalistas, pero una parte de la oposición, formada tanto por partidos laicos como confesionales, veía este miércoles detrás de ese hecho, en comentarios de prensa, la mano de los poderosos servicios de inteligencia para justificar la permanencia del general Musharraf en el poder.
Hasta el momento, Estados Unidos, pero también el gobierno afgano, han reprochado al jefe del Estado no luchar francamente contra los militantes fundamentalistas en su país.
En las zonas tribales, Al Qaeda «ha conservado o reconstituido elementos esenciales de su capacidad de ataque contra el territorio estadounidense», así como «una base, oficiales operacionales y su dirigencia», afirmaba el martes un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses. *
Servicio secreto
Pakistán calificó ayer de «infundado» el informe de los servicios secretos estadounidenses en el que se afirma que Al Qaeda puede orquestar ataques contra Estados Unidos desde sus norteñas zonas tribales, donde habría reforzado su capacidad de acción.
Al Qaeda «salvaguardó o reconstituyó elementos esenciales de su capacidad de ataque al territorio estadounidense: una base en las zonas tribales paquistaníes (fronterizas con Afganistán), lugartenientes operativos y su dirección», afirma un informe del espionaje norteamericano, del que algunas páginas fueron reveladas el martes.
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