Al Gore quiere a Clinton… lejos
Gore –según el diario New York Times– teme el efecto negativo que puede producir la presencia de Clinton entre los electores moderados de los Estados donde los candidatos a la Casa Blanca están «cabeza a cabeza» y que podrían finalmente decidir la votación. Empero, existe un problema: Clinton, carismático y electrizador de personas, fue invitado por muchos demócratas que luchan para acceder al Congreso a hacerse presente en mítines y reuniones justamente en esos dos Estados.
El mandatario estadounidense, como militante servicial, concordó con Gore que la última palabra sobre su presencia en los actos públicos no proselitistas la tienen los estrategas electorales de su vicepresidente.
Estos estrategas ya vetaron algunas apariciones de Clinton pero se hallan ante otro problema: es necesaria la presencia del presidente para atraer los votos de las minorías, que en 1996 votaron en masa por él.
Las estadísticas muestran, en efecto, que la popularidad del actual mandatario entre los afronorteamericanos es, como siempre, altísima, a diferencia de lo que ocurre en numerosas franjas del electorado demócrata.
Clinton desarrolló una determinante actividad en la recolección de fondos para las arcas demócratas, especialmente en este último año, aunque intentó limitar su presencia a pequeñas reuniones en ambientes de su partido político con objeto de evitar cualquier riesgo electoral.
El cuartel general de Gore aprobó para los próximos días sólo tres viajes electorales de Clinton: uno a Nueva York, en apoyo de su esposa Hillary; otro a Kentucky, en favor de un candidato demócrata a la Cámara de Representantes, y el último a California, para asistir a tres mítines de candidatos demócratas al Congreso.
Otros «puntos» son considerados factibles: Arkansas, Louisiana y Nebraska, estados en donde Gore se siente muy seguro.
Sin embargo, existen zonas del país en las que los hombres de Gore no quieren ni siquiera pronunciar el nombre de Clinton: Michigan, por ejemplo, donde negaron un pedido a Debbie Stabenow, aspirante a senadora, que deseaba la presencia del presidente para dar un fuerte empuje a su labor.
«Gore» –dijo un colaborador del vicepresidente– «no debe hacer campaña para el Senado».
Pese a todo, Clinton sirve. Y, por ello, en estados como Michigan y Pennsylvania, no será utilizada la presencia del mandatario pero sí su voz: en una cinta telefónica llama a continuar trabajando por el país y dar el «sí» a Gore.
«Vencer en Michigan es vital», advierte Clinton en la cinta a los seguidores de su partido.
Clinton es también vital para el voto de los negros, sector donde tiene «carta blanca».
Además, el mandatario de la única superpotencia mundial, satisface su insaciable sed de campaña electoral: llama telefónicamente sin descanso a los líderes de la comunidad negra, en particular los religiosos, para pedir el voto para Gore.
Mañana domingo, Clinton concurrirá a dos iglesias de fieles negros ubicadas en la zona de Washington, y en los próximos días mantendrá diversas reuniones con exponentes afroestadounidenses en la Casa Blanca.
«Estoy contento de hacer todo lo que puedo», dijo Clinton algunos días atrás. «De hecho, por donde voy repito lo que creo: el país está hoy mejor que cuando ingresé por primera vez a la Casa Blanca. Vamos en la dirección justa y espero que continuemos así».
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