La decisión deteriora las relaciones de Moscú con Europa

El Kremlin se retiró del tratado de control de armas

Rusia, molesta por la ampliación de la OTAN cerca de sus fronteras y por los proyectos para el establecimiento de un escudo antimisiles estadounidense en el este de Europa, pretende dividir a la Alianza Atlántica, al empujar a los países europeos a adaptar el FCE, según analistas en Moscú.

El Kremlin espera que el desconcierto generado por su anuncio signifique una «flexibilización de la postura de Europa», estima Fiodor Lukianov, redactor en jefe de la revista Rusia en la Política Mundial. «Pienso que estos cálculos son erróneos y que una Europa atemorizada no hará más que tirarse a los brazos de Estados Unidos», agregó Lukianov a la AFP.

Moscú reprocha a los países de la OTAN que no hayan ratificado una versión revisada del FCE, acordada en 1999 en Estambul para tener en cuenta la desaparición del Pacto de Varsovia, que unía la defensa de la Unión Soviética con la de los países socialistas de Europa del este. Los miembros de la OTAN rechazan aprobar la nueva versión mientras Moscú no retire sus tropas de Georgia y Moldavia.

De acuerdo con Pavel Felgenhauer, analista de asuntos de Defensa, lo más grave del retiro ruso del FCE no es la cantidad de armas y de hombres desplegados, ya que las disposiciones del Tratado en este dominio «han sido violadas de todas maneras», particularmente «por Rusia en el Cáucaso a partir de 1994″. Lo que va a marcar la diferencia es la desaparición de medidas destinadas a crear un clima de confianza, como las inspecciones y los intercambios de información, enfatiza Felgenhauer. «El clima se va a deteriorar sobre todo en los países europeos, puesto que el FCE es para ellos mucho más importante que para Estados Unidos», dice el mismo analista. *

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