Bush contra las cuerdas por la guerra de Irak

Escrito por: NIKO SCHVARZ

Sábado 14 de julio de 2007 | 11:31
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SIETE DE CADA 10 estadounidenses están contra la guerra de Irak. La popularidad de Bush cayó a un mínimo histórico de 26%. Dicho estado de opinión se refleja en el Congreso, cuya mayoría en ambas ramas promueve el retorno de las tropas. Bush maniobra para posponer una definición y arrojarle el fardo a su sucesor, como dijo The New York Times, al tiempo que no deja de esgrimir la amenaza del veto. Los movimientos en el tablero se apreciaron el jueves, ante un informe de la Casa Blanca sobre la situación en Irak.

 

El Congreso y la opinión pública contra Bush

El Senado requería 60 votos (3/5 del total) para instalar un debate a fondo sobre el retorno de las tropas. No lo logró, a pesar de que senadores republicanos se unieron a los demócratas, para una votación de 56 a 43. Vimos a senadores exhibiendo el ejemplar reciente del periódico neoyorkino, según el cual el envío de más tropas no resolvió nada sino al contrario, y ofrece como alternativa instalar más bases militares en el país, activar a las que poseen en Kuwait y Qatar y a la poderosa flota instalada en el Golfo Pérsico, manteniendo en sus manos el petróleo y los negocios de la reconstrucción.

La Cámara de Representantes votó por mayoría de 223 a 201 una moción sobre el retorno de las tropas, cuya importancia fue destacada por su titular, Nancy Pelosi. La moción establece un plazo de cuatro meses para iniciar el proceso, dejando en el lugar el mínimo imprescindible a juicio del Pentágono, particularmente para proteger a los diplomáticos norteamericanos. Es la tercera vez que la Cámara Baja aprueba una resolución de este tipo. La primera encalló en el Senado y la segunda fue vetada por Bush. La reciente decisión mereció una réplica inmediata del presidente, desaforada y agraviante. Dijo que el Congreso no podía manejar la guerra, que ésta la deben conducir los generales, y que la función del Congreso consiste en votar los recursos para que las tropas puedan cumplir su misión, y no retirarse. Así, con todas las letras.

No solamente en EEUU la opinión pública reclama el retorno de los soldados en forma creciente. Este sentimiento crece en el país ocupado. Una encuesta de la CNN efectuada en Bagdad esta semana, a pesar de su carácter tendencioso y de la previsible selección de las respuestas, no puede ocultar el hecho de que un número considerable de pobladores desea sin más trámite el retiro de los ocupantes. Varios estiman que son los responsables de los conflictos internos, y que los atizan para seguir ocupando el país. Otros se pronuncian por el mantenimiento de las tropas extranjeras, estimando que su partida degeneraría en un caos aún mayor.

 

El informe de la Casa Blanca

El Congreso reaccionaba en esa forma al informe de la Casa Blanca sobre la situación en Irak dado a conocer ese mismo día, elaborado por el secretario de la Defensa, Robert Gates. A pesar de su tono conformista, surge del informe que apenas algunos de los objetivos fijados por el Congreso como contrapartida del envío de 30 mil hombres suplementarios en enero se cumplieron, y la mayoría no. Sobre esa base el número de efectivos sobrepasa los 160 mil hombres. La percepción generalizada es que la situación se agravó, como lo decía The New York Times. Al mismo tiempo, surgieron a luz estos días algunas de las barbaridades perpetradas por las tropas de ocupación, desde las torturas en las cárceles al fusilamiento de prisioneros iraquíes indefensos, otro factor a favor de poner término a la ocupación militar. Visiblemente, el propósito de Bush es hacer tiempo hasta que se presente, en setiembre, un estado general de situación en Irak elaborado por el comandante de las tropas, general David Petraues y el embajador en Bagdad, Bryan Crocker.

Apareció en las últimas horas un nuevo factor: el intento de sembrar el miedo. El zar de los servicios de seguridad, Michael Chertoff, apareció en las pantallas diciendo que tenía el presentimiento de que sobrevendría un ataque terrorista en EEUU, sin mencionar hecho alguno. Las críticas mordaces a esta salida intempestiva no se hicieron esperar. Hace ya tiempo que la opinión pública no vincula la ocupación de Irak a la lucha contra el terrorismo, desde que éste se ha incrementado considerablemente desde la invasión, y no sólo en esa zona geográfica.

 

Sicko, de Michael Moore

Ayer se informaba de una instancia polémica del formidable documentalista Michael Moore en CNN a propósito de su último filme Sicko, que se refiere al pésimo sistema de salud en EEUU y los negociados de las empresas aseguradoras de estos servicios. El cinesta ganó fama mundial por sus documentales Bowling for Columbine (sobre una masacre en una escuela y los daños de la tenencia de armas) y Fahrenheit 9/11 (sobre los atentados del 11 de setiembre), entre otros.

Precisamente en Sicko (sick en inglés significa enfermo) toma el caso de sacrificados rescatistas que trabajaron con denuedo para salvar vidas en el entorno de las Torres Gemelas, que sufrieron los efectos de las inhalaciones y del fuego, que a lo largo de estos seis años no han sido debidamente atendidos y atraviesan una situación dramática. Moore visitó varios países como Canadá y otros para demostrar su superioridad sobre EEUU en servicios de salud, se acercó a Guantánamo diciendo que según el gobierno norteamericano allí los presos estaban bien tratados (obviamente le vedaron el acceso a la base) y finalizó con una visita a Cuba, donde pudo documentar los beneficios de los sistemas de atención sanitaria y farmacológica, abiertos a toda la población. Esto me lo contó una persona que accedió al documental vía Internet. Ojalá se pueda ver pronto aquí.

No está de más recordar que estos días se cumplen tres años de la Operación Milagro, por medio de la cual Cuba brindó atención médica gratuita a casi 700 mil pacientes de 28 países de América Latina y el Caribe, afectados de ceguera o deficiencias visuales severas.

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