Un socialista en el FMI
Este intelectual afable y con fama de tolerante, conocido en Francia como «DSK», se apresta a reemplazar al español Rodrigo Rato en la dirección general del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras haber recibido el espaldarazo del presidente francés Nicolas Sarkozy, un conservador liberal, y de los ministros de Finanzas de la UE. Aunque nadie cuestiona la capacidad de DSK para dirigir el Fondo, los países emergentes, entre ellos Brasil, China e India, reclaman más voz y voto en la institución financiera, que pierde cada vez más terreno en Asia y Latinoamérica. Con la elección de DSK u otro europeo, no obstante, estos cambios llegarían como pronto dentro de cinco años.
Si es elegido por el directorio del Fondo, DSK deberá tomar el relevo de las profundas reformas iniciadas por Rato en la institución de 185 miembros, cuando se incrementan las dudas sobre su relevancia en la economía mundial. La cartera de préstamos del FMI se redujo de 81.000 millones de dólares en 2004 a 11.800 millones de dólares actualmente, una señal de su pérdida de influencia.
América Latina era hace no mucho tiempo el mayor deudor del FMI. Pero varios países latinoamericanos como Brasil y México ya no tienen deudas con el Fondo, y otros han hecho además una bandera de su rechazo a la institución, entre ellos Argentina, Ecuador, Venezuela y Bolivia. La agenda de reformas incluye un papel más importante en el control de desequilibrios del tipo de cambio, sobre todo la práctica del gobierno chino de depreciar el yuan frente al dólar, que enfurece a Washington.
También se estudia un cambio en las cuotas de los países miembros –que determinan los derechos de voto y las contribuciones financieras al Fondo– a fin de dar más poder a las naciones en desarrollo. En una primera etapa de las reformas, Rato impulsó en septiembre mayores poderes de votación para México, China, Turquía y Corea del Sur.
«Strauss-Kahn ha mostrado que es competente (…) Cuando era ministro de Finanzas defendió muy sólidamente una reforma del Fondo que atendiera más a los países emergentes. Ha mostrado que se interesaba en las reformas y en una mayor eficacia del Fondo», dijo a la AFP Michel Camdessus, otro francés que dirigió el FMI de 1987 al 2000.
DSK es considerado el arquitecto de la recuperación económica de Francia a fines de los ’90, cuando supervisó la privatización de varias empresas para reducir la deuda pública y recortó el déficit fiscal para ayudar al país a adoptar el euro. Según el argentino Claudio Loser, ex director para Latinoamérica del FMI y actual miembro del centro de análisis Diálogo Interamericano, con sede en Washington, si DSK es elegido, su tarea en América Latina será ardua.
«La imagen del FMI en la región está más débil que nunca a raíz de condiciones externas favorables que no le obligan a endeudarse con la institución (…) En estos tiempos de crisis de identidad, el FMI debe hallar mejores maneras de mantener un diálogo con la región e impulsar una agenda sustancial de reformas», dijo Loser al boletín del Diálogo Interamericano. *
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