Después de la Cumbre del Mercosur en Asunción
URUGUAY ASUMIÓ la presidencia pro-témpore del Mercosur de manos del presidente paraguayo Nicanor Duarte en la XXXIII Cumbre efectuada el 29 de junio en Asunción, donde en 1991 se lanzó este gran proyecto de integración regional. Tabaré Vázquez planteó los objetivos a alcanzar en este semestre, entre los que la superación de las asimetrías entre los países del bloque ocupa un lugar destacado, y las prioridades de Uruguay, ante todo cumplir cabalmente con el artículo 1º referido a la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos. Astori señaló en las últimas horas nuevas trabas no arancelarias interpuestas por Argentina al transporte de mercaderías. Se evaluaron algunos avances, proyectos en marcha y el largo trecho que falta recorrer.
Una mirada desde la región
Pero a la vez la reunión posibilitó una mirada común al mundo desde la región, al tema de los intercambios comerciales con los grandes grupos económicos y la marcha de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), por parte de los presidentes de los cuatro países integrantes (Lula y Kirchner además de los nombrados), a los que se sumaron Michelle Bachelet, Rafael Correa, Evo Morales y el vicepresidente venezolano Jorge Rodríguez.
Entre los avances se señaló la unificación de los criterios tendientes a la eliminación del cobro del arancel externo común (AEC), para lo cual ya se ha fijado un plazo, y la ampliación de las normas de origen (con un cupo de 60% para Paraguay y de 56% para Uruguay). La creación de un Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) será un elemento central en la estrategia de disminuir las asimetrías y será instrumentado por un grupo de «alto nivel». También se estudia la alternativa de un Fondo de apoyo a la pequeña y mediana empresa, sobre todo con destino a Paraguay y Uruguay. Se celebró la incorporación de Uruguay a los trabajos previos para la creación del Banco del Sur, y se valoraron positivamente progresos institucionales como el Parlamento del Mercosur que en esos días celebró una nueva sesión en Montevideo.
La Ronda Doha de la OMC fue objeto de especial consideración. A ella se refiere la Declaración final de 35 puntos adoptada por los mandatarios y que había sido previamente debatida en el Consejo del Mercado Común (CMC), integrado por los cancilleres y ministros de Economía del bloque.
La Ronda Doha de la OMC
Al tema se refirió el presidente Lula al inicio de su discurso, en los siguientes términos:
«Los desafíos de una globalización asimétrica, ejemplificados por las dificultades enfrentadas par concluir la Ronda de Doha para el Desarrollo, realzan aún más el carácter estratégico de nuestro proyecto común. El Mercosur es cada vez más un instrumento fundamental para la inserción de nuestros países en los flujos mundiales del comercio y la inversión. Ahora más que nunca está claro que el Mercosur debe profundizar su asociación con otros países y bloques, tanto de países desarrollados como en desarrollo. De esta forma se irá fortaleciendo como interlocutor internacional. Sé que mi amigo Tabaré Vázquez comparte esta visión, y por eso seremos solidarios con su gestión».
Sobre ese tema la Declaración final de los presidentes expresa su «reconocimiento y solidaridad a Brasil por la defensa de los intereses de la región y del conjunto de los países en desarrollo durante las recientes conversaciones del G-4 en la ciudad de Potsdam».
En esa reunión, en la semana anterior a la Cumbre, participaron de un lado la Unión Europea y EEUU, del otro Brasil y la India; estos últimos en representación del grupo que integran además China y Sudáfrica, y que cobra mayor amplitud en el Grupo de los 20, los que llevan una lucha conjunta en defensa de los países en desarrollo en las reuniones del G-8 y otros ámbitos internacionales. La reunión de Potsdam se selló con un fracaso. El intento de reflotar la ronda de Doha es como soplar sobre los labios de un cadáver. Las razones las explicó Lula en un discurso en el 50º aniversario de la empresa automovilística Scania (en la que el había trabajado y dirigido huelgas) el 2 de julio en San Pablo.
«En la última reunión por la Ronda de Doha dijo- Brasil junto a los países del G-20, entre los que participan China, la India, Africa del Sur, Argentina y México, tuvieron el coraje de no ceder a los intereses de las economías desarrolladas, porque la Unión Europea y EEUU hicieron un acuerdo por el cual ni EEUU disminuiría los subsidios a su agricultura ni la Unión Europea adoptaría ninguna flexibilización sobre los productos agrícolas. Y querían de nosotros una apertura plena en materia de productos industriales y de servicios. Nosotros hicimos cuestión de responderles que el tiempo del servilismo había terminado. Que queríamos ser tratados en pie de igualdad. Vean qué absurdo. EEUU, en los últimos tres años, subsidió con 15 mil millones de dólares su agricultura. En el último año la subsidió con 11 mil millones, y quería colocar en el acuerdo una autorización por 17 mil millones en subsidios. En verdad no querían rebajar, sino aumentar los subsidios. La Unión Europea habló, habló, habló, pero a la hora de presentar la carta que tenía en el bolsillo, no la presentó. Lo que querían, era que nosotros redujéramos el coeficiente de productos industriales. Para que más productos de los países desarrollados ingresaran a Brasil. Nosotros no podíamos perjudicar a la industria nacional».
Cumbre Brasil-Unión Europea
A partir de hoy se efectúa una Cumbre Unión Europea-Brasil de alto nivel para debatir su relación comercial, tema que interesa a todo el Mercosur. *
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